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¡Seguimos aquí, dos años después!

Hoy 30 de mayo hace 2 años que esta web empezó su andadura por la red.

¡Y aquí estamos!. La verdad es que el 2021 ha sido un año duro, extraño y lleno de altibajos.

Hace un año tomé consciencia de algo que estaba delante de mis narices y no quería ver:

Los viajes de piel no pueden ser en grupo.

Me costó tomar la decisión de dejar los viajes en grupo porque lo tenía muy metido en la cabeza, en todas las formaciones de viajes te dicen que lo más rentable son los viajes grupales, y seguro que es así, pero ¡a mí nunca me gustaron los viajes en grupo!.

He sido agente de viajes durante 8 años, he guiado viajes en grupo, he viajado en este tipo de viajes… pero prefiero la libertad y la sorpresa de los viajes de piel, me gusta improvisar sobre la marcha, crear el viaje día a día, no seguir un calendario.

En realidad el propósito de “Viajes de piel” siempre ha sido ayudar a mujeres valientes a volar solas por el mundo, ese es y siempre ha sido el corazón del proyecto.

Entonces, si no hago viajes en grupo, ¿qué puedo ofrecer que me permita vivir del proyecto y poder dedicarme a esto a tiempo completo?

¿Cómo puedo vivir del proyecto sin hacer viajes en grupo?

He pasado mucho tiempo dándole vueltas, este año ha nacido el taller de viajes “abre tu alma al mundo”, que ha sido una fuente de sorpresas y diversión, me ha hecho conocer a grandes personas y hemos aprendido mucho todas juntas.

La primera edición fue en enero y se gestaron viajes como el que hicimos a Sri Lanka en marzo, un viaje a Costa Rica para octubre y otro a cazar auroras boreales en invierno.

En el taller de viajes te enseño a viajar como yo lo hago y te doy herramientas de preparación mental para que dejes tus miedos a un lado y vueles en plena libertad. Es 100% online y dura 4 semanas. Te cuento todo aquí.

Aparte del taller tengo las asesorías viajeras, tanto de preparación mental como de diseño de viajes, que van dando sus frutos y muchas satisfacciones, pero no me dan para comer.

También estoy abierta a hacer viajes de acompañamiento, viajes de 3-4 mujeres para aprender a moverse por el mundo como yo lo hago, con responsabilidad y en plena libertad.

El lado oscuro

O sea que sí, hemos cumplido dos años y seguimos aquí, dando guerra.

Pero no puedo dedicarle el 100% de mi tiempo a esto si no me da de comer, hay que buscar otras fuentes de ingreso, en trabajos que no me llenan pero que pagan facturas.

Por un lado estoy feliz porque veo que el proyecto está dando sus frutos, este verano habrá muchas mujeres más viajando solas por el mundo, estamos rompiendo tabúes, estereotipos e ideas preconcebidas respecto a ese tema, y eso es genial.

Por otro lado, llevo 2 años dedicándome al 100% a algo que no me paga el sustento, y eso me estresa y me inquieta. Si no puedo comer, pagar facturas, si lo que gano apenas me cubre los gastos de mantenimiento de la web, email marketing, anuncios… pues, la verdad, a veces me pregunto qué hago yo aquí.

De pronto una viajera me envía fotos de su viaje con mil agradecimientos y una gran alegría y pienso “es por esto que estoy aquí”.

En eso estoy, intentando sobrevivir en el mundo digital sin morirme de hambre en el mundo real, jajaja.

Las redes sociales.

Hablemos de las redes sociales, que son para darles de comer aparte.

La gente no es consciente del trabajo que hay detrás de un post, un reel, unas stories motivadoras con juegos para interactuar, con retos y contenido útil.

Son horas de trabajo diario, estoy un promedio de 3-4 horas al día generando contenidos para Instagram, y aún así siempre pide más.

Porque si no publicas, no actúas continuamente, no subes contenidos a diario, el algoritmo te da la espalda y no te vé ni el tato.

Al fin y al cabo las redes sociales son el escaparate del proyecto, si no te ve nadie, apaga y vámonos.

Hoy en día Instagram y Facebook sólo destacan a la gente que se gasta un montón de dinero en publicidad. Si no compras anuncios, no eres nadie.

La tribu de piel

Y luego está la comunidad, la “tribu de piel”, que es el latido del proyecto, las newsletters, compartir inquietudes con otras viajeras y aprender las unas de las otras…

Pero eso requiere una infraestructura que hay que pagar, ¡el email marketing no es gratis, my friend!

Ha sido desde la “tribu de piel” desde donde se han gestado muchas de las ideas que ves reflejadas en mis redes y en la web, la mayoría de las clientas que acaban confiando en mí para ayudarlas en su viaje provienen de la tribu.

Si quieres formar parte de la “tribu de piel” sólo tienes que bajarte mi guía “los 3 miedos a viajar sola + 5 trucos para disfrutar de tu viaje de piel”, obtendrás la guía y entrarás a formar parte de la tribu.

El blog

No sé si te has dado cuenta, pero me encanta escribir.

Este blog es mi remanso, es mi rinconcito donde desahogarme o donde contar mis aventuras viajeras.

Y cada vez lo lee más gente, por lo que igual no lo hago tan mal.

El blog también requiere tiempo y creatividad, y cuando has estado 3 horas al día devanándote los sesos creando contenido para Instagram y te sientas frente la hoja en blanco para escribir un artículo, te das cuenta de que, por muy creativa que seas, por muchas ideas que tengas, tienes un límite.

A veces me quedo en blanco y tengo que tomarme unos días para que mi cerebro descargue y se resetee antes de seguir “creando”.

Trabajar online no es gratis

Me encanta mi trabajo, disfruto con todos los recursos digitales de que disponemos hoy en día, sólo quiero que mucha gente que cree que “trabajar online es gratis” y es un chollo, tome conciencia de que eso no es cierto, de que ofrecer contenidos de calidad conlleva muchas horas de aprendizaje, muchas horas de duro trabajo y una importante inversión de dinero para formación, herramientas (virtuales y físicas), recursos…

Un negocio online replica todos los retos de un negocio real, por tanto, no es tan distinto.

Es cierto que nos ahorramos un espacio físico donde llevar a cabo nuestro trabajo, pero aparte de eso, el resto es igual. Hay que pagar impuestos, material, conexión, electricidad, formación, herramientas y recursos.

Y sobre todo, persistir.

Si crees en lo que haces no puedes rendirte, si crees que lo que ofreces puede ayudar a alguien, no puedes ignorarlo.

El camino del emprendedor digital es duro, solitario e incomprendido.

La mayoría de la gente de mi entorno no entiende a qué me dedico, o creen que mi proyecto es un hobby. Y no lo es.  

Evolución

Apenas llevo dos años con la web y, cuando echo la vista atrás me doy cuenta de mi evolución, tanto en la web, blog, redes sociales… 

Estos dos años han sido un aprendizaje brutal, de entrada crear un proyecto de viajes en plena pandemia ya es de locas, pero hemos podido sobrevivir al desaliento, y eso ya es mucho.

Lo mejor de estos dos años ha sido el aprendizaje y la gente que conoces en el camino virtual: compañeros de trabajo que como yo están ahí dándolo todo, viajeras inquietas que preguntan e interactúan y acaban siendo amigas, clientas de las que aprendo un montón, nuestra tribu de piel…

Por otro lado, no te puedes fiar de nadie ahí dentro. Y eso se refleja en los usuarios, que desconfían de todo el mundo y creen que les quieren vender la moto (yo la primera).

Y apareces tú con la mejor intención del mundo, con el propósito de ayudar y una sonrisa ingenua, y te pegan por todos los lados.

¡Y las formaciones! Te dicen que seas auténtica y única pero que utilices sus métodos para vender, y a mí ese sistema de venta agresiva o envuelta en papel de regalo, sorteos, webinars…me da nauseas.

En todas las formaciones de viajes online me dicen que hay que hacer viajes en grupo, que es lo más rentable. Hay miles de ofertas geniales de viajes de autor.

Pero no es mi camino. Y al parecer no hay otro. Pero lo encontraré.

Ya veremos qué nos depara el futuro, de momento aquí sigo, con ilusión y ganas, a ver qué os puedo contar el año que viene.

Viajes

Durante estos dos años, y a pesar de la pandemia, he viajado. Básicamente porque si no viajo me apago, lo necesito.

Bueno, en 2020 no salí del país, básicamente porque no se podía sin una causa justificada.

En febrero de 2021 fuimos a Tanzania, un viaje casi imposible, en pleno confinamiento de la pandemia. Y nos alegró el alma. Tenía que haber sido un viaje en grupo, al final viajamos sólo 2 mujeres. Tienes varios artículos en mi blog sobre ese viaje.

En octubre de 2021 me fuí a hacer mi viaje anual en solitario, un mes por Turquía, un descubrimiento brutal, me encanta Turquía y me sentí muy segura viajando sola, volveré. me queda mucho por conocer. 

El pasado marzo 2022 nos fuimos tres mujeres a Sri Lanka, 25 días deliciosos, alquilamos un tuk tuk y recorrimos la isla en plena libertad.

Estoy planeando un viaje de 3 semanas o un mes por Albania, Macedonia y Kosovo, para septiembre-octubre.

En principio voy sola, pero si alguien se quiere apuntar será bienvenida. No es un viaje en grupo, seremos 2 o tres personas a lo sumo, así podemos viajar en libertad.

También se está cociendo un viaje a India más adelante, necesito volver a Mama India…

Paso a paso, con firmeza

El mayor aprendizaje de estos dos años es que en mi caso no se trata de buscar tu camino o encontrar tu lugar en el mundo de los negocios digitales, eso sería seguir el camino de otros. 

Se trata de abrir un camino nuevo, y eso lleva tiempo.

En dos años he conseguido mi propósito, que es ayudar a mujeres valientes a dar el paso y viajar por su cuenta, a ver si consigo mi sueño, que es poder vivir de esto.

¡A ver si el año que viene aún seguimos aquí!

En todo caso, gracias a cada una de vosotras, almas inquietas, me siento muy agradecida de estos dos años, de haberos conocido y de haber compartido sueños y viajes.

Y de todo lo que he aprendido, que es mucho. 

 

¡Seguimos!

¡Te regalo esta guía  para que empieces a superar tus miedos y vueles libre!

«Guía minimalista: Los 3 miedos a viajar sola + 5 trucos para disfrutar de tu viaje de piel»

 

¡Sí, la quiero!