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¡Viajes de Piel está de “webversario”!

El 30 de mayo del 2020 lancé esta web. Hace un año que ella y yo navegamos por el mundo online, aunque la idea de mi proyecto de viajes de piel empezó hace más tiempo.

Como sabes, soy una viajera crónica y, como todo en este mundo, mi alma viajera ha ido evolucionando.

Viajes cortos con amigos, viajes más largos y a otros continentes, luego viene el descubrimiento de los viajes en solitario.

Primero con fecha de regreso, luego sólo con el billete de ida… muchas compañeras y compañeros  de viaje no han vuelto, ahora viven en Bali, en India, en Etiopía… ¡incluso hay algunx que ni se sabe por dónde anda!

Al principio de mis viajes en solitario me planteaba si aquél era un lugar donde quisiera quedarme, porque no tenía un sitio al que volver ni nadie que me esperase en casa.

Pero eso también ha cambiado.

Tengo casa (un huertito con una casa de madera), tengo pareja (la misma desde hace 30 años, otro aniversario por celebrar en septiembre) y dos perros a los que quiero mucho.

Mi compañero de vida ya sabía dónde se metía cuando me conoció, él es músico y nos entendemos perfectamente.

Yo tengo mis viajes y él tiene su música, respetamos nuestra individualidad, compartimos nuestra vida y disfrutamos de la compañía del otro cuando estoy en casa, y él entiende, respeta y valora que yo “desaparezca” unos meses al año, luego hay cosas nuevas que contar y refrescamos nuestra vida juntos.

Puedo decir que tengo mucha suerte y estoy profundamente agradecida a la vida, en un par de semanas cumplo 56 años y tengo salud, amor, viajes, un techo sobre mi cabeza…no necesito nada más.

 

Cómo surgió la web

Sentía que me quedaba algo por hacer, era lógico pasar a la siguiente fase de mi evolución como viajera crónica, que era (y es) compartir mis viajes y mi experiencia viajera con los demás.

Y especialmente compartir con mujeres como yo, mujeres maduras con ganas de comerse el mundo.

Ya llevaba años ayudando a amigas y conocidas a hacer realidad su viaje, y eran ellas las que me decían que tenía que dar el salto al mundo virtual, que con las fotos y las experiencias vividas en mis viajes podía tener una web “que lo petara” Jejeje, qué lindas.

En octubre del 2019 me apunté a la Escuela Nómada Digital, porque no tenía ni idea de cómo hacer una web ni un proyecto digital.

Entré en pañales y salí llena de información, con una web ¡que yo había creado!, una estructura para mi proyecto, un montón de compañeros en este viaje virtual y un entusiasmo casi infantil.

A principios del 2020 llegó el coronavirus. Yo estaba empezando a crear la web y preparando mi primer viaje de autor para el proyecto, un viajazo de un mes a Camboya, país que adoro…y todo se paró.

Ha sido un año duro, pero si hay algo que tengo es que soy muuuuy terca.

Y además tenía unos ahorros, por suerte, y no tuve que abandonar el proyecto para encontrar un trabajo para poder subsistir, como han tenido que hacer la mayoría de mis compañeros de la END que tenían proyectos de viaje.

Incluso mis referentes viajeros (Oliver Trip, Conócete Viajando…) cerraron puertas o pivotaron sus proyectos hacia otros temas que les dieran de comer, porque si no se puede viajar, no se puede y punto.

Entonces centré toda mi energía en hacer la web, en poner a punto mi hogar digital, mi casita en la nube.

Sé que hay webs infinitamente mejores, pero no hay nada que te haga sentir mejor que hacer las cosas con tus propias manos, eso sí, tuve la ayuda de Paula de MonkeyWsites, que fue compañera mía en la END y ahora me lleva el mantenimiento de la web, gracias Paula bonita.

Ella me ayudó con los temas más técnicos y aspectos legales, contaba con su apoyo y opinión, y eso hizo que el camino no fuera tan solitario.

… Y llegó «el bicho»

Hace justo un año nació esta web, pero mi proyecto de viajes quedó en parada.

Ni asesorías, ni viajes… todo ese verano lo dediqué a crear comunidad, a optimizar el sistema de suscriptoras, alguna consulta online, la mayoría de ellas gratuita…

Después del tremendo confinamiento de casi tres meses al que nos vimos sometidos en España en esa primera ola de la pandemia, una vez abrieron los aeropuertos, empecé a buscar países a los que se pudiera viajar.

El “mapa covid” estaba en rojo. 

Había una manchita verde en África, Tanzania. No recuerdo cómo contacté con Aida de “Small World of Travellers”, una pequeña agencia tanzana que promueve viajes responsables cuyos beneficios revierten en la población local.

Había encontrado un país al que se podía viajar y, aunque Tanzania no cumplía uno de los requisitos para un viaje de piel, que es que tenga suficiente infraestructura como para poder recorrerlo por libre, no había otras opciones.

Además cuando hablé con Aida me dí cuenta de que nos podíamos ayudar, de que había buena sintonía y mucha responsabilidad por su parte, y entre las dos tejimos la experiencia a la “otra Tanzania”.

En septiembre ya teníamos todo preparado, en octubre lanzamos el viaje para febrero 2021 y tuvo una acogida brutal, nadie programaba viajes en ese momento. 

En octubre llegó a España la segunda ola del covid. El primer confinamiento fue duro porque estábamos viviendo una situación nueva e inimaginable, el segundo confinamiento nos arrancó la ilusión de haber salido de la pandemia.

La mayoría de las viajeras que se apuntaron al viaje se echaron atrás, no se lo reprocho, a quien se le ocurre preparar un viaje en estos tiempos (recibí críticas muy fuertes por ello), pero algunas insistieron en seguir adelante…

Hasta que llegó la tercera ola, a finales de enero, esa nos acabó de desarbolar. Nuestro viaje a Tanzania era el 07 de febrero 2021. No sabíamos siquiera si podríamos llegar al aeropuerto, pues estábamos en confinamiento comarcal.

Pero viajamos, porque, ya sabes, soy muy tenaz.

Fuimos sólo 2 mujeres. Llegamos al aeropuerto, hicimos el viaje y lo disfrutamos muchísimo.

Pude vivir la experiencia que habíamos planificado sobre el terreno, descubrí un país que en principio no estaba en mis planes y que me sorprendió muy gratamente.

Cualquier país de África es una maravilla, ya había estado en Benín y Togo y me encantó, y Tanzania nos hechizó. 

O sea que por lo menos hemos sido “pioneras”, hicimos un viaje a Tanzania en plena pandemia, y todo fué como la seda.

A mi regreso, segura de que sí, se puede viajar en pandemia, me puse a preparar la experiencia a “la otra” Tanzania para junio, con gente interesada, con la adrenalina a tope y los ojos brillantes por el viaje, con unas ganas locas de poder compartir ese viajazo contigo…

Y a primeros de abril España impuso cuarentena de 10 días al regreso de 9 países africanos, entre ellos Tanzania. 

Eso fue un mazazo, y más aún cuando veía que la cuarentena se iba prorrogando cada quince días.

Se prorroga 15 días más ¡zasca!… y eso hasta 4 veces, dos meses con obligación de cuarentena al regreso, otra oportunidad perdida.

Me vi obligada a posponer el viaje a Tanzania de junio. Incluso empecé a buscar otros destinos.

En mayo quitan la cuarentena. Ya no hay tiempo de crear grupo para junio. Y vuelta a empezar. Estoy cansada, pero cómo se me ocurre montar una web de viajes y querer viajar con la que está cayendo…

Sentires y pensares

Es curioso, llevé muy bien los mazazos del 2020, pero este año me afectan más, estoy debilitada.

Y cuando además ves que tus compañeros abandonan o se dedican a otras cosas, se te pasa por la cabeza tirar la toalla… 

Como soy muy terca, ya con las vacunas Covid puestas, me pongo la vacuna anti negatividad y vuelvo a programar el viaje a Tanzania para agosto.

Lo que más me desgasta no es la incertidumbre, ni siquiera la falta de ingresos, ¡lo que me mata es saber que tengo una experiencia fantástica que ofrecer y no puedo materializar ese grupo para compartirla!.

¡De perdidos al río! Al menos he viajado este año y ha sido un viajazo que me ha dejado huella, y lo ofrezco a quien quiera vivirlo.

Si podemos viajar en agosto genial, sino… ¡seguiré persistiendo! Tengo una web que me encanta, la comunidad de almas inquietas va creciendo y hay que perseguir los sueños…

Eso sí, tendré que buscarme un trabajo, porque no puedo vivir eternamente de unos ahorros que se acaban…

¿Sabes lo que me cuesta más? Estoy hasta las narices de las redes sociales.

Si, ya sé, es la mejor manera de darse a conocer, pero estoy hartaaaaaaa de Facebook y de Instagram, del algoritmo, de los likes, de los haters, de los idiotas… así es el mundo digital.

Nada depende de ti en las redes sociales, no controlas nada.

¡Mi caaaasa!

Por eso para mí esta web es mi casa, mi hogar, mi refugio. Aquí nadie me dice qué debo publicar y qué no, ni el tamaño de las fotos ni el color de mi tutú. Aquí soy libre.

Te invito a mi casa virtual siempre que quieras, a compartir ratos, conocimientos, anécdotas viajeras, alegrías y penas.

Aprovecho la oportunidad para dar las gracias a todas las personas, almas inquietas o no, que me habéis animado a seguir a pesar de las circunstancias, sin vosotras “Viajes de piel” seguiría siendo una idea loca en mi cabeza o un proyecto abandonado en un cajón.

Gracias a vosotras y a mi tenacidad seguimos aquí, con el agua al cuello pero dando guerra. 

Me pregunto cómo estaremos dentro de un año ¿celebraré un segundo “webversario”? Espero que sí, y que tú estés ahí para compartirlo.

 

Aquí puedes bajarte mi guía

“los tres miedos a viajar sola + 5 trucos para disfrutar de tu viaje de piel”

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