
Había hecho algún tramo hace años, y en mayo de 2025 hice el Camino Francés desde Logroño (600km).
A partir de mi experiencia, te voy a explicar lo que no te cuentan del Camino de Santiago y que a mí me hubiera gustado saber antes de empezar la aventura.
Ha sido una muy buena experiencia, pero ni he visto la luz ni me ha cambiado la vida.
Y es que hay mucho mito y mucha exageración en torno a esta peregrinación, promovida sobre todo por las agencias de viaje que organizan y controlan el camino, que no son pocas.
Hoy en día el camino de Santiago es un gran negocio, sobre todo el Camino Francés, aunque el Camino Inglés y el Portugués también se están masificando y vendiendo al turismo.
Lo que un día fué una peregrinación religiosa o espiritual, cargada de simbolismo y sacrificio, hoy es un circuito turístico.
Te voy a contar cómo ha sido mi Camino Francés desde Logroño a Santiago, más de 600 km a pie, y lo voy a hacer con sinceridad, sin florituras ni embellecedores.

La motivación
Para coger la mochila y ponerte a andar centenares de kilómetros necesitas una motivación poderosa, un motor que te ponga en marcha.
Si no tienes una motivación fuerte, abandonarás como lo hace más de una cuarta parte de la gente que empieza (y eso no te lo dice nadie, abandona mucha gente)
Mi motivación fué la siguiente: quería hacer un viaje lo más sostenible posible, usando medios de transporte que no utilicen combustibles fósiles.
O sea, el tren y mis piernas.
Y se me cruzó el Camino de Santiago. Una infraestructura ya creada para los caminantes, con alojamiento económico y bien señalizada.
Mi idea era ponerme a prueba, averiguar si eso de caminar era para mí, si podría soportar caminar cada día, dormir en albergues, compartir mi camino y mis noches con perfectos desconocidos, adaptarme a las condiciones climatológicas, al sol, al viento, al frío, a la lluvia.
Tu motivación puede ser espiritual, religiosa, deportiva… pero tiene que ser fuerte y debes creer en ti.
Me puse a leer sobre el Camino de Santiago y me decidí por el Camino Francés, porque es el que todo el mundo recomienda para empezar, ya que es asequible a nivel físico y es el que tiene más servicios.
Además tiene mucho que ver a nivel cultural, y eso es una motivación más.
Hay que decir que también es el más masificado
Decidí empezar en Logroño, ya que me era cómodo, a 4 horas en tren de mi casa, y suficientemente alejado de la parte más comercial, que son los 100 km antes de llegar a Santiago.
Y decidí hacerlo despacio, sin prisas.
Empecé en Logroño el 23 de abril 2025, justo después de Semana Santa.
La preparación

Mochila
Aparte de la información general, me centré mucho en la parte de la mochila. Debía llevar un buen equipamiento pero viajar ligera, al fin y al cabo sería mi compañera inseparable.
No es fácil decidir qué es realmente necesario y qué no. Le dí muchas vueltas durante muchos meses hasta que conseguí cargar mi mochila de 30l con 5 kg de imprescindibles.
Entrenamiento
En eso me ayudó mucho el entrenamiento que empecé en enero, cuatro meses antes de empezar mi Camino.
Entrenar no sólo te sirve para poner tus músculos a punto, también te ayuda a visualizar qué debes llevar y qué no.
El último mes antes de empezar mi Camino entrené siempre con la mochila, lo hice con lluvia para probar mi impermeable, con viento, con frío y con sol, para recrear las situaciones en las que podría encontrarme, y me sirvió de mucho.
Durante 4 meses caminé 3 días a la semana un promedio de 3-4 horas al día, algunas semanas más. Y no sólo aprendí a caminar durante horas, a usar los bastones de senderismo y a equilibrar la mochila, además ¡lo disfruté muchísimo!
Información sobre el Camino de Santiago
Si quieres información sobre el Camino de Santiago la tienes a toneladas en la red: vídeos en You tube, grupos en Facebook, miles de posts en blogs, guías, consejos, peregrinos gurús, agencias de viajes… en todos los idiomas y para todos los perfiles. Es una locura y es fácil caer en la sobreinformación.
O sea que lee, mira vídeos de la mochila perfecta, de qué llevar y qué no… pero no te obsesiones, utiliza tu sentido común y haz lo que tú sientas.
Y no te creas todo eso de que te va a cambiar la vida o que va a ser la mejor experiencia de tu vida.
El camino te va a marcar como cualquier otro viaje consciente, me ha encantado vivirlo, pero no es mejor que otros viajes en solitario que he hecho.
La diferencia es que tú eres tu medio de transporte, vas a viajar lento y eso ayuda a relativizar mucho las cosas.
Vas a caminar cada día, no es lo mismo que hacer 3 entrenamientos a la semana, los primeros días te duelen hasta las pestañas, hasta que las piernas se acostumbran y los pies se endurecen.

Las etapas: Camino slow
Si te pones a buscar en Internet, verás que la mayoría de información se basa en unas etapas concretas, son como unas etapas consensuadas como “oficiales”.
Las etapas “oficiales” son de 25-30 km por día (algunas incluso más largas) y desde Logroño te llevarán unos 26 días.
Yo hice ese trayecto (unos 600 km) en 45 días.
Con esto quiero decirte que las etapas no son inamovibles, que si, como yo, prefieres caminar 15-20 km al día y dedicar las tardes a conocer el lugar, a hablar con la gente y a vivir la experiencia, sencillamente recorta las etapas.
Si no tienes mucho tiempo, sencillamente haz un tramo del camino, el que más te llame, a tu ritmo y teniendo en cuenta los días de que dispones.
Para crear mis propias etapas yo utilicé la app “Buen Camino”, tiene un apartado llamado “planifica tus etapas”. Verás que de entrada te pone las “oficiales” del camino que tú elijas, pero si clicas en una de ellas te muestra por qué pueblos pasa, y si clicas sobre el pueblo te dirá los servicios que tiene, si tiene albergue municipal o privado, si tiene bares o restaurantes, si tiene fuentes de agua o hoteles. Es muy útil.
En base a eso puedes ir creando tus etapas en la misma página.
Si realmente quieres disfrutar del Camino de un modo consciente, hazlo despacio, sin prisas. Disfrutarás mucho más haciendo un “Camino slow” que reventándote haciendo 40 kilómetros diarios.

Alojamiento
El camino se ha hecho de toda la vida improvisando sobre la marcha. Sobre todo si quieres alojarte en los albergues municipales (o de la Xunta en el caso de Galicia) que no admiten reserva.
Hasta hace unos años la oferta de camas en los albergues públicos era suficiente, pero el camino está de moda my friend y llegó un momento en que había más peregrinos que camas.
Los albergues privados han proliferado últimamente, son algo más caros que los públicos, en algunos casos mejor equipados y admiten reserva. Muchos están en Booking o puedes reservar mediante llamada o email.
Hay gente que reserva todas las noches del Camino por Booking, es algo que no te recomiendo. De este modo pierdes la posibilidad de improvisar, de quedarte en un sitio que te ha gustado o de seguir adelante si prefieres avanzar más.
Entiendo que lo haga la gente que viene de muy lejos (hablé con neozelandeses y coreanos que ni sabían que existían los albergues públicos) pero tú hablas el idioma.
Puedes llamar al alojamiento que te interesa el día antes o incluso el mismo día por la mañana y reservar tu cama (sólo en los albergues privados, aunque ya lo aceptan algunos públicos, suelen guardar la cama hasta las 5 de la tarde) para asegurarte de que tienes cama al llegar. No hace falta más.
Y si quieres ir a los albergues públicos, que son los más económicos, si haces como yo y cortas las etapas, no tendrás problemas en encontrar cama.
Los albergues públicos suelen abrir a la 1 y yo normalmente a esa hora ya estaba llegando. Nunca me quedé sin cama. Es otra de las ventajas del “Camino slow”.
He dormido en albergues privados, públicos, de donativo, parroquiales, en colchones en el suelo, en literas… han sido 47 noches durmiendo cada noche en un sitio distinto (excepto Santiago, allí estuve 2 noches en el mismo albergue).
Hay quien cada semana o cada 10 días se toma un día de descanso y se queda 2 noches en un mismo sitio. De nuevo eso sólo puedes hacerlo en albergues privados, en los públicos sólo puedes estar una noche salvo casos excepcionales (enfermedad o lesiones).
Lo probé, pero no era para mí. Si te quedas 2 noches en un sitio es caro, se te enfrían los músculos y te aburres.
En vez de eso decidí hacer alguna etapa corta una vez por semana, etapas de 8-10km, para llegar temprano y descansar.
De vez en cuando he tomado una habitación individual, aunque fuera con baño compartido, para tener un poco de intimidad. Y es que los albergues son duros, ruidosos, olorosos y, aunque te acostumbras, está bien descansar de vez en cuando.
Kit indispensable albergues
Si optas por dormir en albergues, este es el kit indispensable: tapones para los oídos para amortiguar los ronquidos, antifaz para amortiguar luces y un botecito de aceite esencial de tu aroma favorito para amortiguar olores.

Mi ritual nocturno era, una vez en la cama, abrir mi bolsita, echarme aceite de olor en las muñecas, ponerme los tapones y el antifaz y acurrucarme en mi saco.
Si eres más de habitación privada, entonces la cosa cambia, prepara la cartera y tendrás que hacer reservas.
Comidas
En cuanto a las comidas, lo más económico es pasar por el supermercado, comprar comida y cocinar en el albergue… suponiendo que haya un supermercado o tienda allí donde te pares y que haya cocina en el albergue.
Como digo el Camino Francés es un gran negocio, en los pueblos pequeños puedes encontrar tiendecitas que tienen pocas cosas y a precios de escándalo.
Sobre todo en los pueblos de la Meseta se pasan un montón con los precios.
La tendencia hoy en día es que los albergues no tienen cocina, algunos ofrecen cenas comunitarias o menús del peregrino, por mi experiencia te recomiendo que las evites, suelen ser menús bastante malos (sopas aguadas y arroces de sobras).
Por el mismo precio, o incluso menos, puedes tomar un menú del día en algún mesón, taberna o restaurante local.

A veces no queda otra y te toca comer lo que te den en el albergue al precio que les dé la gana porque no hay nada más.
En todo caso, procura llevar siempre en la mochila una bolsa de frutos secos, galletas o barritas energéticas y algo de fruta (un plátano, manzana o naranja), no sólo por tener algo de picar en las caminatas, a veces te salvan de una noche o una mañana de hambre.
En los albergues de la Xunta de Galicia este año, ves a saber porqué, han retirado todo el equipamiento de cocina. Te encuentras que los albergues tienen microondas, algunos una cocina de inducción con campana, fregadero, encimera… pero no hay ni platos, ni vasos ni cubiertos ni ollas.
Si vas a hacer el camino por Galicia, vas a alojarte en albergues públicos y quieres cocinar, llévate un pequeño equipo de cocina (una olla pequeña, un taper que puedas usar de plato, cubiertos y una taza) Puedes ahorrarte mucho dinero.

Idioma
Seguramente pensarás que estás en España y que con el castellano te basta. Pues no es así.
Sobre todo en las etapas más alejadas de Santiago te sentirás en «Guirilandia» y apenas escucharás tu idioma, sólo en los bares del Camino.
Encontrarás peregrinos de Australia, Taiwan, EEUU, Brasil, Korea, Francia, Alemania, Escandinavia, Latinoamérica, India, África… de todas partes.
En Ambasmestas me alojé en un albergue privado propiedad de un hombre danés, muy agradable, pero no hablaba castellano.
O sea que si hablas algo de inglés te será muy útil.

Qué llevar en la mochila
Muy sencillo y muy difícil a la vez: debes llevar sólo lo que realmente necesites.
Mi mochila del Camino pesaba 5 kg más agua y comida. Voy a poner todo lo que llevé en mi mochila en un recuadro más abajo, por si te interesa.
Recuerda que vas a llevar la mochila a tu espalda todo el día, tiene que ser cómoda y ligera, la mía era una Haglofs Vina de 30 litros, y tuve más que suficiente para mis 46 días.
Menos es más. Si ya tiene protector para la lluvia, genial. Si no, recuerda llevar uno.
Si quieres llevar poncho de lluvia en vez de impermeable y protector para la mochila, allá tú.
A mí el poncho de lluvia no me gusta, si hace viento te mojas igual, es muy difícil colocarlo bien si vas sola… vaya que no es lo mío, pero eso es algo personal.
También puedes llevar un mochilón cargado de cosas o incluso una maleta y usar un servicio de transporte de mochilas, pero eso te condiciona todo el viaje, no tendrás libertad, te pasarás el camino persiguiendo tu mochila, sin poder improvisar, no podrás utilizar los albergues públicos (no admiten transporte de mochilas), aparte de incrementar considerablemente tu presupuesto (unos 5€ diarios).
Una de las grandes lecciones del camino es aprender a viajar ligera y a distinguir lo que es realmente necesario de lo que no lo es.
Presupuesto
Mi presupuesto ha sido de unos 40€ diarios.
Creo que se podría reducir a 30-35€, suponiendo que duermas sólo en albergues públicos, y cocines siempre tú, que no tomes cervezas ni refrescos ni te pares en los bares del camino.
Imposible hacer el camino por menos dinero. El camino no es barato.
Si quieres dormir en habitaciones privadas, comer de restaurante, utilizar el servicio de transporte de mochilas, tomar un taxi cuando estés cansada o cuando llueva, no serás una peregrina sino una “turigrina” y el camino te puede costar de 100€ diarios hasta el infinito.
También puedes hacer el Camino con una agencia de viajes que te lo dará todo mascado, sólo tendrás que caminar hasta donde ellos te digan cada día. Hay a quien le parece cómodo, a mí me parece aburrido… y caro.

¿El camino provee?
Hay dos frases muy manidas que escucharás continuamente: que hay tantos Caminos como peregrinos y que el Camino provee.
Y como todos los tópicos, tienen algo de verdad.
La primera es cierta: ya hemos comentado que tu camino depende de tu motivación, que puede ser religiosa, espiritual, deportiva… pero lo que es cierto y a veces se olvida es que lo que importa es el Camino, cómo vives tu peregrinación, la gente que conoces, tu actitud, no llegar a Santiago.
El camino no es una carrera, lo importante no es llegar a la meta.
He visto peregrinos obsesionados con llegar a Santiago, corriendo como posesos, y una vez llegan a la Plaza del Obradoiro se dan cuenta de que lo mejor es el Camino, no la meta. Santiago es sólo el final.
En cuanto a que el Camino provee: es cierto, pero no como imaginas. Si crees que te va llover comida o alojamiento cuando lo necesites, lo siento, no va por ahí.
El Camino te pondrá a prueba. Pasarás calor, frío, te mojarás, te sentirás cansada, incómoda, adolorida, te hará pensar, te obligará a optimizar tus recursos y a poner a prueba tu creatividad.
Tendrás que compartir espacio (a veces escaso) con gente desconocida que está en la misma situación que tú.
Abandonarás todo lo que no utilizas o lo cambiarás por otras cosas que sí necesitas, aprenderás realmente cuales son tus necesidades.
El Camino no te proveerá. Te obligará a utilizar tus recursos y tu imaginación, tus dotes de negociación y tu inventiva, te enseñará a proveerte. Es un gran aprendizaje.

En qué consiste el camino
El camino no te cambiará la vida pero te obligará a mirar el mundo de otro modo.
De hecho el camino es muy sencillo:
Te levantas por la mañana, desayunas (si es posible), te echas a caminar siguiendo las flechas amarillas, primero despacio (siempre es mejor calentar un poco antes de empezar pero, en todo caso, empieza pausadamente hasta que tengas los músculos calientes) y luego coges un ritmo constante.
Haz un descanso cuando lo necesites, cada 2 horas como mínimo. No hagas paradas muy largas porque se te enfrían los músculos y luego cuesta ponerse en marcha otra vez, con 10-15 minutos basta. Come algo, hidrátate, contempla el paisaje, refréscate en un riachuelo o manantial, disfruta del momento y sigue adelante.
Cuando llegues al sitio donde vas a pasar la noche, sea porque lo tenías planeado de antemano o que encuentres un sitio que te gusta, lo primero después de pagar la cama es darte una ducha. Después de la ducha lava ropa y luego prepárate algo para comer.
Hazlo en ese orden. Si dejas la ducha y lavar ropa para “más tarde” ni te duchas ni lavas. Te lo digo por experiencia.
Una vez has comido, sea en un restaurante o después de cocinar en el albergue (previo paso por el súper), haz unos estiramientos para relajar tus piernas y espalda, unos masajes en los pies (hay que mimar los pies) y una siestecita si la necesitas.
El resto de la tarde dedícalo a visitar el pueblo, a hablar con la gente o a compartir con otros peregrinos.
Cena algo ligero, prepara tu mochila para el día siguiente, y a dormir.
Y al día siguiente, vuelta a empezar.
Vives en el presente, disfrutas del momento y de una vida sencilla, aprendes a solucionar pequeños problemas cotidianos y sigues adelante. No tiene más. Y eso es lo mejor del Camino, cada segundo te pertenece.

Conclusión
Como digo, el Camino no te cambia la vida, pero te enseña qué es lo realmente importante.
Algún día tendrás hambre, y sentirás en tu piel las inclemencias de una vida en el exterior:
Pasarás frío, calor, caminarás bajo la lluvia, tu piel soportará muchas horas de sol y viento (protégela).
Dormirás en habitaciones compartidas con desconocidos, oirás ronquidos, ventosidades, harás amigos, dormirás poco y vivirás mucho.
Si prefieres hacer un camino confortable, alojarte en hoteles, tomar un taxi cuando llueve y sin cargar tu mochila, te estarás perdiendo la esencia del Camino.
Yo soy muy bruta y decidí hacer 600 km en mi primer Camino, pero si tienes dudas o poco tiempo, haz un tramo de unos pocos días para ver cómo te va.
Pero por favor, no hagas el Sarria – Santiago, a menos que para ti la Compostela sea imprescindible, ese tramo es la negación del Camino. Está masificado y lleno de “turigrinos”, no tiene nada que ver con el espíritu peregrino.
Curiosamente, los peregrinos más auténticos que conocí en el Camino no iban tras la Compostela, el documento eclesiástico que te entregan en Santiago que acredita tu peregrinación.
Puedes hacer desde Astorga hasta O Cebreiro (111km), de Astorga a Sarria (140km).
Te recomiendo esta zona porque pasas por el Bierzo, que es una preciosidad, y la entrada a Galicia también vale la pena.
Puedes empezar antes, La Rioja es muy bonito.
La meseta está bien en su primera parte, pero desde Carrión de los Condes hasta León es un palo y se pasan mucho con los precios y la calidad de los alojamientos y servicios, aparte de que no hay mucho que ver a nivel de naturaleza ni a nivel cultural.
Yo tomé un tren de Sahagún a Astorga porque estaba harta de los abusos en esa última parte de la Meseta.
Disfrutarás de paisajes increíbles y de días agradables, también te tocará caminar junto a la carretera, aguantar un sol inclemente o lluvia incesante. Cada día será una sorpresa, para bien o para mal.
Por eso, aparte de entrenar tu cuerpo, debes entrenar tu mente para aceptar lo desconocido, el frío, las noches en vela, el dolor, la soledad o el tener que aguantar a gente que no conoces.
Tendrás días fantásticos en los que no querrás estar en otro sitio y días de “qué hago yo aquí”, pondrás a prueba tu cuerpo y tu mente, y si consigues acabar lo que te propusiste (aunque no llegues a Santiago, eso es lo de menos), te sentirás muy bien contigo misma.
Cuando llegué a la Plaza del Obradoiro y ví la catedral de Santiago, no lloré ni me emocioné.

Estaba triste porque se había acabado mi camino, porque al día siguiente no tenía que madrugar y ponerme a caminar.
Me sentía orgullosa de mí misma, por supuesto, pero sobre todo empecé a añorar esa vida sencilla que había vivido durante 47 días.
Lo importante es el Camino, no llegar a Santiago.
Igual que lo importante de la vida es vivirla. El destino final de la vida es la muerte ¿no? y no vamos corriendo hacia ella. No corras para llegar a Santiago, camina despacio para llegar a tu corazón.
Qué llevar en la mochila para el Camino de Santiago (primavera y otoño)
Recuerda: vas a caminar con la mochila a tu espalda, por tu bienestar ésta debe ser ligera y cómoda para ti. Será tu compañera más querida.
Para primacera y otoño con una mochila de 30l es suficiente. Que tenga bolsillos exteriores, las hombreras y cinturón acolchados. Y que sea lo más ligera posible
Mejor si puedes probarla antes de comprarla.
A continuación te cuento qué metí en la mía, que pesaba 5kg (comida y agua aparte):
Ropa:
- Impermeable,
- Camiseta de manga larga lana merina
- Polar ligero
- 2 pantalones (uno para caminar y el otro para descanso)
- Unos shorts (para dormir o ponerme el día que lavaba toda la ropa o si hacía calor)
- 2 camisetas de secado rápido,
- 2 bragas de secado rápido,
- 3 pares de calcetines técnicos anti rozaduras
- 2 sujetadores deportivos.
- Un buff o braga para el cuello
- Una gorra y gafas de sol.
- Zapatillas de caminar buenas (de senderismo o trail).
- Chanclas o sandalias ligeras para descanso y albergue.
Cada día lavaba la camiseta, bragas y calcetines y una vez a la semana compartía una lavadora con alguien y lo lavaba todo. Mi bolsa de ropa pesaba un kilo.
Higiene:
- Jabón y champú sólidos
- Desodorante
- Crema solar hidratante para cara y cuerpo (en mi caso FP 50)
- Pasta de dientes, dentífrico y un peine.
- Toalla de microfibra.
Si necesitas algo más puedes comprarlo por el camino, pero créeme, vas a llevar una vida muy sencilla, no vas a necesitar mucho más.
Botiquín:
- Ibuprofeno,
- tiritas,
- Crema hidratante anti rozaduras para los pies (sixpro),
- Crema tipo Fisiocrem para el dolor muscular y lana para los pies.
Hay farmacias, muchas y muy especializadas en los problemas de los peregrinos, no hace falta que te lleves medio hospital.
Equipamiento
- Saco de dormir,
- Bastones de senderismo,
- Botella de agua de 800 ml (de plástico o aluminio, reutilizable para ir rellenando en las fuentes)
- Frontal o linterna pequeña.
- Móvil, batería externa y cargador
- Kit de supervivencia en albergues (antifaz, tapones, aceite esencial que huela bien)
- Navaja suiza (la mía lleva cuchara y tenedor y los usé bastante)
- Taper pequeño para guardar comida
- Boli y un pequeño cuaderno
- Tu credencial de peregrino
Yo sólo me lleve un “lujo”, algo que no es imprescindible: mi ebook. Y me alegro de haberlo llevado.
Si necesitas ayuda, consejos, motivación o ánimos para preparar tu camino, sin mentiras, sin falsas expectativas, sin trampa ni cartón, envíame un whatsapp.
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