Estuve 12 días en Santo Antao, el paraíso vertical de Cabo Verde, y me hubiese quedado unos días más.

Cada isla del archipiélago es distinta, y Santo Antao es una sorpresa de verdor, montañas y agricultura imposible.

De hecho no toda la isla, que es la segunda más grande de Cabo Verde, es montañosa.

La parte montañosa se concentra en el noroeste, y es absolutamente espectacular.

Cómo llegar a Santo Antao

Sólo hay una manera de llegar a Santo Antao, y es por ferry desde Sao Vicente.

Hace años hubo un pequeño aeropuerto en la isla, pero el año 1999, un avión de los guardacostas se estrelló contra las montañas. 

Murieron 18 personas y se cerró definitivamente un aeródromo ya de por sí peligroso, debido a las condiciones meteorológicas, rachas de viento y proximidad de las montañas.

Hay un proyecto para edificar un nuevo aeropuerto en otro emplazamiento más seguro, pero yo opino que así está bien.

Poca distancia separa Sao Vicente de Santo Antao y el ferry apenas tarda una hora.

Hay dos compañías de ferry y 4 ferrys al día, dos por la mañana y dos por la tarde.

En mi primer artículo tienes la información de los ferries.

Tienes que estar en el puerto media hora antes de la salida del ferry. 

No hagas como yo, que seguí las instrucciones que me daban online y estaba en el puerto 2 horas antes y se echaron unas risas a mi costa.

De hecho, hay gente local que llega justo a la hora en que debería de salir el barco y se embarcan sin problemas.

El trayecto es de una media hora, pero entre los retrasos de la gente, cargar los vehículos y el “no stress” propio de la zona, se tarda una hora en llegar (en el mejor de los casos).

Cómo moverse por Santo Antao

Cuando llegues a Porto Novo y salgas de la terminal de ferrys, que está por debajo del nivel de la calle, encontrarás una escalinata semicircular llena de conductores de aluguer y taxi gritando su destino.

Es un poco intimidante, porque ellos están ubicados por encima de tu cabeza, es como si estuvieras en la arena del circo romano y ellos estuvieran en las gradas.

Al menos a mí me dió esa sensación.

Si ya tienes contratado taxi o aluguer, dí el nombre en voz alta.

Sino dí en voz alta dónde quieres ir.

En mi caso quería ir a Ponta do Sol. 

Al decirlo, tres o cuatro conductores se acercaron, elegí a uno, salimos del mogollón y le pregunté el precio. 

Me dijo 500 escudos, que son unos 5€.

Me pareció correcto, Ponta do Sol se encuentra en la punta noroeste de la isla y hay que atravesar la isla de sur a norte.

Hay dos carreteras para atravesar la isla hacia el norte:

1. La carretera que sigue la costa, que es la que más se utiliza, pasa por todos los pueblos y ciudades principales.

2. La carretera de Corda, que pasa por el centro de la isla. 

Es un recorrido impresionante, la carretera tardó 6 años en construirse, fué la primera carretera.

Está toda adoquinada de piedra volcánica y está encaramada en las montañas. 

Por lo visto es espectacular, y digo por lo visto porque yo no pasé por allí. 

El recorrido de Porto Novo a Ribeira Grande por la carretera de Corda cuesta unos 5.000 escudos (50€), regateando puedes bajar a 4.000, aún así era demasiado caro para mí. 

Además es una carretera llena de curvas y acantilados y yo me mareo con facilidad, así que decidí no hacer ese recorrido.

Pero mucha gente me dijo que era de lo mejorcito de la isla.

También puedes alquilar un coche, pero la carretera de Corda no es fácil, mejor si tienes pericia y alquilas un 4×4.

Aluguers (colectivos) en Santo Antao

Los aluguers o colectivos en Santo Antao funcionan muy bien. 

Aunque no tengan un horario fijo, se mueven según llegan los ferries, o sea que por la mañana a partir de las 9 hasta las 11 y por la tarde a partir de las 3 y hasta las 5 de la tarde hay mucho movimiento.

Antes de las 8 de la mañana, a mediodía y después de las 6 de la tarde es más difícil encontrar aluguers.

Siempre queda la opción de los taxis, recuerda que los aluguers también pueden operar como taxis y llevarte sólo a ti por un precio más alto.

Ponta do Sol

Ponta do Sol es el pueblo más al noroeste del archipiélago.

Más allá no hay más que océano hasta las costas americanas.

Es un poco como el Finisterre de Cabo Verde, tiene mucha personalidad y unas puestas de sol espectaculares.

Me alojé en Sissi´s B&B , un alojamiento sencillo y local, me costó 19€ una habitación doble con baño y desayuno incluido. ¡Y menudo desayuno!

Se encuentra en la calle principal de entrada al pueblo, cerca hay un super, la parada de colectivos y un pequeño bar restaurante llamado “Sossego Bar” donde ofrecen plato del día.

Allí me comí mi primera cachupa, estaba muy buena.

Trekking Cruzinha – Ponta do Sol

El mayor atractivo de este pueblo es la caminata bordeando las montañas junto a la costa que lleva a Cruzinha. 

Es un paseo de 14 km por los caminos de los campesinos, está muy bien señalizada pero es exigente.

Lo mejor es hacerla en sentido inverso, empezando en Cruzinha y acabando en Ponta do Sol, y éstas son las razones:

Si empiezas en Ponta do Sol, ten en cuenta que la caminata dura de 5 a 7 horas, llegarás tarde a Cruzinha y allí no hay nada, ni aluguers para regresar.

Además la parte más exigente es de Cruzinha a Formiguinhas, y es mejor hacerla a primera hora de la mañana, cuando tienes sombra y estás fresca.

Por tanto, lo mejor es tomar un aluguer a Cruzinha desde Ribeira Grande, que es la capital y desde donde salen todos los recorridos del norte.

De este modo llegas a Cruzinha a primera hora de la mañana, haces la caminata y llegas a Ponta do Sol, donde hay aluguers, restaurantes y alojamiento.

Puedes quedarte a dormir en Ponta do Sol o tomar un aluguer a Ribeira Grande y alojarte allí.

Yo no hice el trekking entero, porque no estoy en forma, tengo una edad y soy consciente de mis limitaciones y porque no me enteré de todo esto hasta que no estuve ya en Ponta do Sol.

Por eso te lo cuento aquí.

Decidí hacer un tramo desde Ponta do Sol y volver. 

Y “sólo” llegué hasta Fontinhas, que no está muy lejos, (8 km ida y vuelta) pero es que allí se dió un concierto improvisado de música local en el que disfruté como una enana y que se alargó casi dos horas.

Fué uno de los momentos más mágicos del viaje, de esos regalos que no te esperas y que son un auténtico gustazo.

Me quedé dos noches en Ponta do Sol, mi primer contacto con la isla, y me encantó. 

La gente es muy agradable, bonitos paisajes, grandes caminatas, música improvisada y comida casera. No se puede pedir más.

Ribeira Grande

Es la capital de la isla, pero no esperes una gran ciudad, de hecho es una localidad bastante pequeña.

En Santo Antao viven unas 45.000 personas y en Ribeira Grande se contabilizan unas 3.000 personas.

La mayoría de la gente de la isla vive en zonas rurales, es una zona de agricultura y algo de ganadería (cabras y cerdos).

De hecho Santo Antao es el pequeño granero de las islas, de donde sale parte de la fruta, verdura y legumbres que alimentan a las islas de Barlovento.

Como digo Ribeira Grande es un pueblecito. Tiene un cajero, tres o cuatro restaurantes y alguna tiendecita, pero poco más.

Lo importante es que tiene una gasolinera que se encuentra en la explanada donde se distribuyen las distintas carreteras que llevan a zonas del norte de la isla.

Aquí puedes encontrar transporte a Xoxo, Coculi, la carretera de Corda, el Valle de Paul, los valles interiores, otros pueblos costeros y Porto Novo.

Alquilé un pequeño apartamento en Ribeira Grande para tres noches, se llama Casa Mrichica, una casita azul encaramada en la parte alta de la ciudad donde estuve muy a gusto. Me costó 30€ la noche.

Trekking a Xoxo

Xoxo es uno de los pueblecitos emblemáticos de Santo Antao, sobre todo por su aguja de piedra que sale en todas las fotos.

Está a sólo 6 km de Ribeira Grande. 

Como quería ir a primera hora de la mañana, antes de que se llenara de “trekkers” (mayoritariamente parejas francesas), fuí andando hasta el pueblo.

A las 9 de la mañana ya estaba allí, y aunque hizo un día gris y llovió un poco, lo disfruté mucho.

Es un valle muy cerrado y verde, rodeado de altos picos. En estas zonas las nubes se quedan atrapadas, es por eso que son valles húmedos y lluviosos, lo cual ayuda a que prosperen los cultivos.

Tierra volcánica, temperaturas suaves y humedad, es un auténtico vergel. 

Apenas hay tierra horizontal, por lo que los campesinos cultivan en terrazas salidas de la nada. 

En la falda de los montes puedes ver plantaciones de papayas, plátanos, caña de azúcar, ñame… ubicados en sitios inimaginables. 

Los campesinos de las montañas de Santo Antao son auténticos alpinistas.

En Xoxo hay un sendero que te lleva hasta una cascada, es muy vertical y exigente, pero si eres un poco “cabra” seguro que lo disfrutas.

Caminé hasta la famosa aguja de piedra y me perdí por los senderos de los campesinos, y me lo pasé muy bien.

Hay un alojamiento encaramado en las montañas y una pequeña “mercearia” (tienda local) con cuatro cosas. 

Al mediodía me compré un zumo de maracuyá y me comí el bocadillo que llevaba en la mochila. (Si quieres pasar el día en Xoxo, llévate algo para comer.)

Estuve hablando con el señor que llevaba la tiendecita, que también tenía su trocito de tierra (o de montaña) para cultivar.

Luego regresé a la carretera y encontré un aluguer de regreso a Ribeira Grande (100 escudos).

Coculi

Encontré un alojamiento donde tenían una habitación compartida de tres literas a buen precio en la localidad montañera de Coculi, busqué un aluguer que me llevase y me fuí para allá.

Esperaba que fuese un valle cerrado como Xoxo, pero era más abierto y además me tocó sol y buen tiempo.

El pueblo es muy bonito, con su iglesia pintada de azul y sus casas de piedra. 

Pasé un par de días muy a gusto.

Había overbooking en el alojamiento (Casa Pedrina), les llegó un grupo grande de jóvenes holandeses, necesitaban todas las habitaciones compartidas y me reubicaron en una habitación doble con baño compartido a precio de dorm.

En el pueblo sólo hay un sitio para comer, un chiringuito muy peculiar donde hacen comidas sencillas, como huevos con patatas, hamburguesas y tostadas con queso.

En Casa Pedrina sirven cenas, son un pelín caras (1.200 escudos) pero me apunté a una y la verdad es que la comida la hacen las “chicas Pedrina”, que son lo mejor del alojamiento, y estaba deliciosa. Y copiosa.

 

 

Trekking de Coculi a Corda

Desde Coculi se pueden hacer varias caminatas, como la de Coculi a Corda (sí, subes hasta la mismísima carretera de Corda).

Hice un pedazo, hasta el pueblo de Figueiral de Cima, me quedé a 4 km de Corda, pero es que esos 4 km eran en una pendiente que quizá hubiera subido, pero mis rodillas no estaban dispuestas a bajar.

Esos dos días en Coculi fueron un bálsamo, pero no para mis rodillas, que después de tanto subir y bajar en los últimos días se empezaron a inflamar.

Pombas (Paul)

Regresé a Ribeira Grande y tomé otro aluguer hasta Pombas, donde encontré un alojamiento para quedarme unos días y darle un descanso a mis rodillas.

Me alojé en el Black Mamba, para mí el mejor alojamiento de todo el viaje. 

Cogí una habitación con vistas al mar, estaba un poco por encima de mi presupuesto (40€) pero me lo merecía.

Fué una gran decisión, mis rodillas (y mi cuerpo serrano) necesitaban descanso.

Llegué a Pombas muy cansada y con dolor después de una semana de mucho caminar y sobre todo de forzar mis viejas rodillas.

En los viajes, sobre todo si pasas un tiempo fuera y viajas sola, hay que escuchar al cuerpo, si te dice que pares, házlo, evitarás males mayores.

Así que los dos primeros días me lo tomé con calma, desayunaba en el Black Mamba y me iba a comer a “Delícias de Dú”, un restaurante modesto con una terraza que daba al mar, buena comida y buenos precios.

Debo aclarar que el norte de Santo Antao es montañoso, es el paraíso de los montañeros, pero no hay playas donde bañarse.

Ni en Ponta do Sol, ni en Ribeira Brava ni en Pombas hay ninguna playa para bañarse. Tienes el mar al lado, playas de piedras o rocas y mar bravo, o sea que nada de sol y playa.

Entre Ribeira Brava y Pombas hay un sitio llamado Sinagoga, allí hay una zona con piscinas naturales donde es posible, al menos, ponerse a remojo.

Fuí un par de veces para aliviar mis rodillas y darles yodo y agua de mar, y me fué muy bien.

En Porto Novo hay playas resguardadas donde es posible bañarse, pero no en el norte de la isla.

Esos días en el Black Mamba hice muchas amistades, estuvo bien socializar y conocer gente.

Valle de Paúl

El último día en Pombas, ya suficientemente recuperada, cogí un aluguer hasta el Valle de Paúl, otro de los sitios populares para trekkings. 

La caminata más  popular es la de Cova al Valle de Paul, es una bajada muy intensa y no apta para mis rodillas.

Yo me quedé en el valle y lo recorrí paseando, lo disfruté muchísimo, es muy verde y hermoso.

La zona del valle de Paúl es de las más visitadas, hay varios alojamientos, bares y restaurantes. Vale la pena ir a pasar el día.

De regreso caminé hasta que me cansé y paré el primer aluguer que pasaba para volver a Pombas.

Porto Novo

Me fuí con pena del Black Mamba, de su ambiente y su confort, de la atención y amabilidad de Liana, su propietaria y de las comidas en Delicias de Dú.

Pero tocaba volver a Porto Novo, pasar una noche y regresar a Sao Vicente para tomar el vuelo a Sao Nicolau.

En Porto Novo me alojé en Pedra de Rala, una habitación en una casa familiar, muy económica (16€) y conveniente, porque está muy cerca del puerto, del centro y de la playa. (lo encotré por Bookig, a veces está y otras no)

Me dió tiempo a darme un baño en la playa de arena negra, que no es nada del otro mundo pero va bien para tonificarse.

Porto Novo es la ciudad más grande de Santo Antao (10.000 habitantes), y el puerto principal de la isla, por donde entran todos los visitantes y las mercancias. 

No es muy bonita ni especial pero vale la pena dedicarle unas horas.

Al día siguiente tomé el ferry de vuelta a Sao Vicente, con el corazón encogido y ganas de quedarme unos días más.

Conclusión

Santo Antao te atrapa, la gente te saluda y te ayuda, los paisajes son increíbles, las montañas se te graban en el alma.

No olvidaré la cachupa de Ponta do Sol, las canciones en Fontinhas, las puestas de sol, el mar bravo e inalcanzable, los paisajes de vértigo, la resiliencia y tenacidad de los campesinos, la vida sencilla de su gente.

Estás tan a gusto entre las montañas que no puedes evitar forzar el cuerpo para ver un poco más allá, o sea que si vuelvo a ir entrenaré un poco para poder recorrer las montañas con menos dolor.

Ya sabéis que todo lo que sea naturaleza me encanta, y Santo Antao es naturaleza en estado puro, grandes aprendizajes y belleza. 

La vida es sencilla, la gente es natural y calmada, si buscas lujos este no es el lugar, si buscas autenticidad estás en el sitio correcto.

Hoy en día parece que esta parte de la isla es dominio de los trekkers, hikers y caminantes, pero también puedes disfrutarla sin ser uno de ellos.

Aunque hay zonas como el Valle de Paul, donde el postureo, el equipo y los palos de trekking parecen imprescindibles, no lo son. 

Santo Antao es un paraíso cuesta arriba, todavía muy auténtico, y no es fácil encontrar sitios auténticos donde la gente vive como ha vivido siempre y no ha vendido su alma al turismo.

Si hay un buen momento para visitar la isla es ahora, pues ya tiene una infraestructura suficiente (alojamientos y transporte), pero aún no ha sido devorada por el monstruo del turismo de masas, como parece haberle pasado a las islas de Sal y Boavista.

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