
Sao Nicolau es como yo siempre había imaginado las islas de los piratas, difícil de alcanzar y llena de misterios y tesoros escondidos.
Aunque hasta finales del siglo XIX fué la capital cultural del archipiélago por su ubicación privilegiada en medio de las islas de Barlovento, a principios del SXX las universidades y la diócesis se trasladaron a Santiago.
En los años 40 del siglo pasado, la isla sufrió una hambruna terrible, murieron muchos habitantes y otros emigraron a Santo Tomé y Principe.
En la actualidad viven 12.000 personas, la mayoría de la agricultura y la pesca.
Consta de dos municipios:
Ribeira Brava, donde se ubica la capital del mismo nombre, situada entre las montañas y alejada de la costa, para evitar los ataques constantes de los piratas.
Tarrafal, la ciudad costera y pesquera donde está el puerto principal de la ciudad y donde llegan los ferries.
Al este de la isla, en Preguiça, está el pequeño aeropuerto.
También en Preguiça está el fuerte de Sao Jorge, edificado para protegerse de los piratas.
A los piratas les gustaba esta isla.
A nivel de paisajes y naturaleza, en esta pequeña isla puedes encontrar paisajes volcánicos, montañas verdes, tierras rojas, impresionantes formaciones de arenisca y playas paradisíacas.
Hay quien dice que en Sao Nicolau se encuentran concentrados los paisajes de todas las islas del archipiélago.

Cómo llegar a Sao Nicolau
No es fácil llegar a la isla.
Apenas hay dos vuelos semanales y los ferries se anulan con mucha frecuencia.
La mejor manera es llegar por aire desde Sao Vicente, Sal o Praia.
Al haber pocos vuelos y ser aviones muy pequeños (72 plazas), es mejor reservar con antelación.
Además tienen preferencia los residentes de la isla, con lo cual el tema de las plazas aéreas se complica aún más.
Eso hace que Sao Nicolau sea difícil de visitar.
Desde abril 2026 los vuelos internos en el archipiélago los gestiona CVsky.
Parece ser que están programando más vuelos internos de los que había.
Crucemos los dedos.
Puedes consultar vuelos aquí
Desde Sao Vicente el vuelo dura apenas media hora.
Como digo, existe la opción del ferry, pero hay muchas cancelaciones y los trayectos son largos y moviditos.
El ferry entre Sao Vicente y Sao Nicolau es operado por CV Interilhas, conectando el puerto de Mindelo con Tarrafal de Sao Nicolau, generalmente 2-3 veces por semana.
El trayecto dura varias horas, siendo una opción más lenta que el avión, y es recomendable reservar con antelación, ya que los horarios pueden variar.
Como ves, viajar a esta isla es una aventura.

Cómo moverse por Sao Nicolau.
Aparte de las dos ciudades, Ribeira Brava y Tarrafal, hay pequeños pueblos en las montañas y en la costa.
Hay poco más de 100 Km de carreteras, la principal une las dos ciudades pasando por las montañas, y luego hay alguna prolongación por la costa y la carretera hasta el aeropuerto.
Hay aluguers y taxis, pero muy pocos.
Es más que recomendable alquilar un vehículo para poder moverse libremente por la isla.
Me perdí lugares que quería visitar por no encontrar transporte.

Ribeira Brava
Ribeira Brava está relativamente cerca del aeropuerto de Preguinça.
Sólo hay taxis y cuestan 500 escudos (5€).
Esta pequeña ciudad tiene mucho encanto, y la gente es increíblemente amable, todo el mundo te saluda por la calle y mucha gente te pregunta si te puede ayudar en algo.
Nada más llegar al pueblo fuí a comprar agua, estaba sedienta.
Entré a la “mercearía” que está donde la gasolinera y compré una botella de litro y medio.
Pero no tenía monedas sueltas.
El agua costaba 100 escudos y yo tenía 500.
La mujer me dijo “llévate el agua, ya me lo pagarás”
¿What? Hacía muchos años que esto no me pasaba, y menos siendo una turista acabada de llegar.
Incluso me dió cosita, pero la señora insistió tanto que me llevé el agua.
Al día siguiente volví con mi moneda de 100 escudos y pagué mi deuda.
Como digo la ciudad es pequeña, rodeada de montañas, llena de edificios coloniales pintados de colores, con el suelo de adoquines de piedra volcánica y gente muy amable.
Vale la pena perderse por sus callejuelas y disfrutar del ambiente.

Alojamiento en Ribeira Brava
Si miras en Booking verás que no sale ni un sólo alojamiento en Ribeira Brava.
Todos los alojamientos turísticos (que tampoco hay muchos) se concentran en Tarrafal de Sao Nicolau.
En la ciudad hay tres alojamientos y si quieres reservar tienes que usar el sistema clásico, enviar un whatsapp (si tienen) o email, o rellenar formulario.
Pensao Jardim:
Es donde me alojé.
Es una pensión en la parte alta con unas magníficas vistas de la ciudad.
Las habitaciones son sencillas y “vintage”, pero muy limpias.
Cuesta unos 30€ la habitación doble con desayuno (muy bueno) incluido.
Tiene agua caliente y wifi.
email; pensaoresidencialjardim@hotmail.com
Teléfonos: (+238) 235 11 17 (+238) 235 19 50
Pedí reserva por email, me respondieron que ya tenía la habitación reservada y así fué.
Sin pagos ni nada.
Guesthouse Pensao Santo Antonio
Está en el centro de la ciudad, en Terreiro, la plaza central del pueblo.
El precio es parecido al de Pensao Jardim, pero no siempre tiene agua caliente y la wifi no llega a todas las habitaciones.
email: mcdossantos@cvtelecom.cv
Teléfono: (+238) 235 22 00
Movil: (+238) 993 42 84
Hotel a Bela Sombra
También en la ciudad, es un hotel de 3 estrellas.
Es un pelín más caro pero también te aseguras de tener agua caliente y wifi fiable
Te dejo su web aquí
Ahí tienen un formulario para realizar la reserva.

Dónde comer en Ribeira Brava
Hay algún restaurante y varias cafeterías que ofrecen platos, son sencillos y los precios son algo más elevados que en otras islas.
Algunos de ellos estaban cerrados, o sea que tampoco pude elegir mucho.
Después de mucho preguntar la conclusión fué que la mejor cocina era la del restaurante de la Pensao Jardim, donde me alojaba, pero sólo sirven cenas.
El primer día que llegué a Ribeira Brava, comí en el bar Esplanada Good Look (el de la foto), aunque el lugar es agradable y tiene muy buenas vistas, la comida fué normalita y más cara de lo habitual.
El segundo día lo pasé buscando la manera de moverme de la ciudad, pero como ya he dicho, no es fácil si no tienes tu propio vehículo.
Además llegué en temporada baja y era la única guiri por el pueblo, apenas ví algún otro “blanquito” más en los tres días que estuve allí.

Escapada de un día a Juncalinho
Encontré un colectivo que hacía la ruta a Juncalinho, un pueblecito costero a unos 25 km hacia el este de Ribeira Brava.
No era ninguno de los sitios que tenía pensado visitar, de hecho ni había oído hablar de él.
Busqué información y resulta que en la zona hay unas piscinas naturales para darse un bañito, lo cual me convenció.
Al día siguiente había quedado con el chico del aluguer a las 10 de la mañana, pero el colectivo no se llenó hasta las 11 y para Juncalinho que nos fuimos.
Por supuesto era la única extranjera del colectivo y la única que ví en todo el día (y eso me encanta).
Llegamos a Juncalinho a eso del mediodía, el colectivo se paró un par de veces y dió muchas vueltas antes de llegar a destino.
Me dejó en el camino hacia las piscinas, tocaba caminar algo más de un kilómetro a mediodía y sin sombra, pero soplaba un viento fresquito que agradecí.
Recuerda siempre llevar agua, sombrero o gorra para cubrir tu cabeza y crema solar, el sol de las islas es muy fuerte.
El camino hasta la costa me encantó.

El paisaje es totalmente distinto de los que había visto en las islas, la tierra roja, muros de piedra seca… me recordó a Menorca.
Llegué a las piscinas, pero había bandera roja y el vigilante me informó que hoy había mar de fondo y estaba prohibido bañarse.
Aún así el lugar es bonito, aunque se ven los destrozos de los últimos temporales.
Hay un chiringuito pero estaba cerrado y no había nadie más que yo.
Algo más tarde llegó una pareja francesa en coche, visitaron la zona y se fueron.

Buscando una sombra encontré una pequeña cala al lado de las piscinas que tenía forma de cueva, se estaba muy fresquito allí.
Pasaron un par de chicos jóvenes que buscaban cangrejos entre las rocas, muy majos, me enseñaron lo que habían pescado y me dijeron que cuando viera que subía la marea me fuese de ahí.
Estuve un par de horas, completamente sola, oyendo el mar bravo y leyendo, hasta que ví que la marea empezaba a subir y mis tripas empezaban a rugir de hambre.

Entonces volví al pueblo.
En la pequeña aldea me puse a buscar un sitio para comer.
Llevaba algo de comida en la mochila, pero tenía ganas de comer caliente.
Le pregunté a una señora que estaba sentada en la puerta de su casa y me acompañó al restaurante del pueblo, donde estaban haciendo cachupa.
¡Esa cachupa acabada de sacar del fuego, estaba absolutamente deliciosa! ¡La mejor de todo el mes viajando por Cabo Verde!

A todo esto eran las 4 de la tarde y el chico del colectivo me había dicho que volvía a Ribeira Brava a las 5:20.
Me dirigí a la plaza del pueblo y estuve con la gente que estaba sentada allí, oyéndoles hablar, algunos se pusieron a jugar a cartas.
Me encanta cuando soy una más, aunque no entienda lo que digan, pero sólo el hecho de estar con ellos, de ser aceptada como una más… hacía mucho tiempo que no me pasaba.

Incluso me quedé medio dormida, entre el mar y la cachupa mi cuerpo se relajó, y me tuvieron que dar el toque cuando llegó el colectivo.
Así que me subí a la furgoneta cansada y feliz, con la piel llena de sol y brisa marina, la tripa llena de cachupa y la mente feliz.
Fué un día auténtico, con gente de verdad, y lo disfruté un montón.
El colectivo ida y vuelta me costó 500 escudos y la cachupa 600, o sea que por 1100 escudos, 10€, pasé un día fantástico.
Recomiendo una visita a Juncalinho, aunque no salga en las guías, o quizás precisamente por eso.

Trayecto de Ribeira Brava a Tarrafal
Al día siguiente me fuí para Tarrafal.
El colectivo salió a las 10:30 y tardó más de 2 horas en llegar a la ciudad costera.
Como ya dije, sólo hay una carretera que une las dos ciudades y pasa por las montañas.
Aunque son sólo 27 km, el trayecto de por sí es lento, y además aquí los aluguers sirven para todo, ¡incluso hacen de guardería móvil!
Recogimos a dos niños, de 5 y 3 años se subieron solos en la furgoneta, la gente los distrajo, los cuidó hasta que llegaron donde los recogió su tía.
Redes de pesca, bombonas de gas, ancianos que se tiran pedos y que cuando bajan nos ponemos a abrir ventanas muertos de la risa…
Un trayecto muy auténtico por unos paisajes increíbles, porque hay que subir las montañas y bajar por el otro lado.
El aluguer de Ribeira Brava a Tarrafal me costó 400 escudos.

Tarrafal de Sao Nicolau
En Tarrafal me alojé en la Residencia Alto Saco, y fué una muy buena elección.
Es un alojamiento muy agradable, limpio y nuevo.
Aunque compartí baño, sólo se comparte con otra habitación,
Arriba hay una cocina completa y bien equipada y una terraza fantástica para ver las puestas de sol en el mar.
En la segunda planta hay una sala de estar con un sofá y una tele donde no me quedé nunca, pero es agradable, y un estudio completo con cocina y baño para dos personas.
Y en la planta de abajo hay dos habitaciones y un baño compartido.
Es como un piso compartido, completamente nuevo y muy agradable.
Eso sí, toca subir y bajar escaleras.
Está bien situado, cerca de la playa y el centro, pero en una zona tranquila.
Me costó 28€ la noche. Me quedé dos noches.
Llegué, dejé las cosas en mi habitación y me fuí a comer algo.
Encontré un bar restaurante (Restaurante Didi) pedí un plato de pescado con arroz y verduras y cometí el error de no preguntar precio antes.
Venía de Ribeira Brava y bajé la guardia.
Me cobraron 1.200 escudos por un plato que normalmente cuesta la mitad.
La comida estaba buena pero no costaba lo que me cobraron.
Recuerda pedir siempre el precio antes, en los restaurantes y a la hora de coger un colectivo sobre todo.
Tarrafal no es como Ribeira Brava.
Es la zona turística de la isla, y se nota.
Su playa de arena negra no está mal, aunque tampoco es nada del otro mundo.
Además casi todo estaba cerrado y muy vacío.
Así que, para que no me volviera a pasar algo así, compré comida y la cociné en mi alojamiento, además tenía ganas de cocinar y la cocina era muy agradable.
Busqué un aluguer o incluso un taxi para ir a Carbeirinho, en la zona de Praia Branca, una de las atracciones de la zona, unas formaciones de arenisca muy particulares.

Pero no hubo manera.
Al día siguiente era domingo, la población estaba desierta y sólo se oían los cánticos en las iglesias.
No había taxis ni aluguers, así que me tocó quedarme en la población.
Me fuí a dar un baño a la playa, paseé por la costa y me tomé el día con mucha calma y humor.
La zona de los pescadores es bonita, se puede visitar el mercado (no en domingo) y el museo de la pesca.
Cené en mi apartamento compartido con una pareja francesa y otra italiana, nos echamos unas risas en la terraza viendo la puesta de sol.

Al día siguiente compartí colectivo con los franceses al aeropuerto, esta vez a precio de guiri, 1000 escudos (10€).
Conclusión
Me gustó la visita de cinco días a Sao Nicolau, aunque, sabiendo lo que sé ahora, hubiera hecho las cosas de otro modo.
De entrada alquilaría un vehículo, se puede alquilar con Kayak o Expedia y recoger en el aeropuerto de Preguiça.
Aunque disfruté mucho de mis días en Ribeira Brava y la escapada a Juncalinho, en Tarrafal me quedé encallada, y la verdad, no me gustó mucho.
Está claro que a Sao Nicolau le falta mucho para ser una isla turística, ahí radica su encanto, pero también fué la más cara de las tres islas que visité y la que me dió problemas de movilidad.
Aún así, su variedad de paisajes y su autenticidad bien valen una visita.
Creo que visitar estas tres islas:
Sao Vicente, con su capital cultural Mindelo y sus playas,
Santo Antao, con sus montañas y sus valles de cuento,
Sao Nicolau, con su diversidad de paisajes y su gente bonita,
es un viaje muy completo y te haces una idea de los contrastes entre las islas, donde incluso su idioma crioll varía.
Quedan pendientes las islas de sotavento, pero eso ya es otra historia.
Si quieres más información sobre las 3 islas que visité, puedes escribir debajo en los comentarios o contactarme por whatsapp
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