Antigua es una ciudad muy bonita, con sus calles empedradas, sus casitas bajas, sus iglesias y su ambiente colonial. Y con mala suerte.

Antigua Guatemala es un hermoso espejismo de sí misma, de todo lo que pudo ser y no fué.

Lo mejor son sus paisajes. Antigua está rodeada de volcanes, desde cualquier sitio alto puedes ver el volcán de Agua, el de Fuego y el Acatenango.

Se encuentra a 40 km de ciudad de Guatemala, pero el tránsito es tan intenso que el sinuoso tramo entre ambas ciudades te puede llevar de 2,5 a 3 horas.

Llegar a Antigua después de haber pasado por Guate es un alivio. Después de las grandes avenidas saturadas, contaminación, ruido, suciedad y caos de la gran ciudad (ya sabéis que no me gustan las grandes ciudades, y huí de Ciudad de Guatemala nada más llegar) entrar en Antigua es balsámico.

Alojamientos en Antigua

Hay muchísima oferta de alojamientos en Antigua, desde hostels y hospedajes a grandes hoteles SPA. 

Me alojé en el Hospedaje el Viajero a la ida y en el Hospedaje el Viajero II al final de mi viaje.

El precio es de 15-17€ por noche en una habitación con baño compartido. Están muy cerca el uno del otro, son hermanitos. Están a una esquina del mercado, un sitio muy recomendable donde aún late el corazón de la auténtica Antigua.

También está a pocos minutos andando del Parque Central y del Arco de Santa Catalina, en la 7a Avenida Norte, muy buena ubicación.

Y muy ruidoso. Pero, como ya comenté en el artículo anterior, Guatemala es un país ruidoso, vayas donde vayas.

Las chicas del hospedaje son muy majas, tienes café y té gratis por la mañana y por la tarde y toda el agua filtrada que quieras.

Elegí este hospedaje por su ubicación, me quedaba todo cerca, claro que Antigua, o al menos su centro histórico, es pequeño y accesible.

Como te digo, la oferta de alojamientos en la ciudad es muy amplia y variada, busca el que se adapte a tus necesidades.

 

 

Excursiones a volcanes

Desde Antigua puedes contratar excursiones a volcanes: volcán de Fuego, un trekking muy exigente, Acatenango, que se las trae, y Pacayá, más accesible.

Puedes contratarlas desde tu alojamiento o cualquier agencia de viajes. Hay muchas, tómate tu tiempo y compara precios.

No puedes hacer excursiones a volcanes por tu cuenta, tienes que contratar expedición en grupo o guía particular. 

No subí ningún volcán, no soy muy de hacer actividades en grupo, y menos si requieren una forma física que no tengo, y contratar un guía para mí era muy caro.

Sí que me encontré gente que había subido al Volcán de Fuego (2 días) y al Acatenango, que se hace en el mismo día, y me dijeron que eran subidas exigentes.

 

Dónde comer en Antigua:

Cuidadito a la hora de buscar un restaurante en Antigua. 

La primera mañana que estuve allí me metí en un café a desayunar y el precio del desayuno era de ¡20 dólares!. Ni que decir tiene que salí por patas.

Como ya he dicho, el mercado es una buena opción para comer. Hay montones de pequeños restaurantes donde puedes comer un plato con carne, espaguetis, arroz y ensalada + un jugo de tamarindo + tortillas por 35Q.(4€)

Hay un supermercado llamado “La Bodegona”, muy cerca del mercado, donde puedes tomar un desayuno chapín completo por  17’50Q (2€) y aprovisionarse si quieres cocinar en tu hospedaje.

También hay un pequeño restaurante llamado “Delicias Chapinas” justo delante de la biblioteca municipal. Es un sitio pequeño y humilde con buena comida chapina a precios razonables.(40 a 60Q, unos 7€).

Si quieres probar los platos típicos de Guatemala te recomiendo la Casa de las Sopas, 2 minutos más al norte en la misma calle de “Delicias chapinas” (7a avenida Norte),donde podrás probar el pepián, Ka’qik, el caldo de gallina criollo y el mole de plátano.

Comida deliciosa, está bien de precio (te pones las botas por menos de 100Q – 12€) y el ambiente es muy agradable.

La oferta de bares y restaurantes es muy amplia, pero algunos son auténticas trampas para turistas, pregunta siempre el precio final antes de pedir, porque se sacan de la manga impuestos y un 10% de propinas que no consta en ningún sitio.

 ¿Cuántos días en Antigua?

Vale la pena dedicarle un par de días a Antigua, alguno más si piensas subir a un volcán, pero no sucumbas a su cómodo hechizo, te vaciará los bolsillos.

Actividades gratuitas en Antigua

En Antigua puedes hacer las siguientes actividades sin coste:

Pasear por el Parque Central (pero cuidado con los restaurantes y bares de sus alrededores, te van a cargar el impuesto de turista que ellos quieran, pregunta antes).

Ir a ver el famoso Arco de Santa Catalina, el icono y foto típica de la ciudad.

Perderte por el mercado, donde todo es más real, los precios son los que dicen ser, se puede comer barato y conoces a gente de la ciudad.

Si te gusta la temática, puedes hacer un tour de iglesias y conventos coloniales y barrocos. Los vas a ver igual, la ciudad está sembrada.

Puedes ir caminando hasta el Cerro de la Cruz, desde donde tienes una panorámica muy bonita de la pequeña ciudad. Son un par de kilómetros desde el centro. También puedes tomar un tuc tuc, pero no es gratis.

Lo mejor es pasear por la ciudad y perderte por sus callejuelas, contemplar las iglesias en ruinas, los edificios coloniales y los volcanes de fondo.

Eso sí, lleva calzado cómodo de suela gruesa, las calles están adoquinadas con piedra volcánica y son irregulares, las aceras pueden ser muy altas, vas a ejercitar los abductores.

La mejor hora para pasear por Antigua es temprano por la mañana, cuando aún no han abierto los comercios y apenas hay tráfico

Un poco de historia de Antigua

En el siglo XVI lo que hoy es Antigua era la capital del país y del virreinato español y se llamaba “Santiago de los Caballeros de Guatemala”.

Hasta 1776, año en que la capital fue trasladada al Valle de la Ermita, donde hoy se ubica Ciudad de Guatemala, luego de que varios terremotos arruinaran la ciudad por tercera vez en el mismo siglo.

A partir del traslado, la ciudad pasó a llamarse «arruinada Guatemala», «Santiago de Guatemala antiguo» y la «antigua ciudad». Fue abandonada por las autoridades coloniales.

Tras la Independencia de Centroamérica, en 1821, Antigua recuperó la categoría de ciudad y fue nombrada como cabecera del departamento de Sacatepéquez.

Parecía que a la antigua ciudad se le había acabado la mala suerte.

Se reconstruyó y volvió a florecer.

Antigua fué designada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.

Actualmente es un importante destino turístico del país.

Y se nota.

Hoy en día se habla mucho de las consecuencias del turismo y de la gentrificación, y Antigua es un vivo ejemplo de lo que no se debe hacer.

Se ha primado el  beneficio económico del turismo por encima de la población autóctona, en el centro de Antigua ya no vive nadie, sólo hay restaurantes y alojamientos turísticos.

Es una ciudad de postal, sí, bonita, limpia y llena de comodidades para los de fuera, pero le han robado el alma.

Y lo peor es que el viajero que busca algo más que comodidad está dejando de visitar Antigua. Hoy en día hay muchos menos extranjeros en Antigua que antes, aunque ha aumentado mucho el turismo interior.

Si te vas al Parque Central, ya no verás turistas a no ser que sea un grupo con guía que se para 10 minutos delante de la catedral.

Se está convirtiendo en una trampa para turistas. Y es una pena.

No hay problemas de seguridad en Antigua. Hay policía, cámaras de vigilancia y botones del pánico.

El auténtico problema en Antigua es la pérdida de identidad de la ciudad. La mayoría de la gente que trabaja en los negocios turísticos de Antigua vive en Guatemala, no se pueden permitir vivir en la ciudad en la que trabajan porque la vivienda es carísima.

Mucha gente que tenía casita en Antigua la ha convertido en alojamiento turístico o la ha vendido a buen precio y se han ido a vivir a la capital.

Los precios de la vivienda se han disparado y los locales no pueden pagarlos. ¿Te suena?

Este problema de masificación turística y de “todo por la pasta” no es exclusivo de Antigua.

Es el mismo problema que se vive hoy en día en la Ciutat Vella de Barcelona, en Málaga, en Sevilla, en algunos barrios de París y en otras capitales europeas.

Y no sólo en Europa. Tuve la misma sensación en Luang Prabang, otra ciudad Patrimonio de la Humanidad en Laos que no es más que un escaparate, una ilusión de lo que un día fue.

Por eso propongo que los viajeros aprendamos a movernos de manera consciente y responsable.

Viajar es fantástico, pero hoy en día nos movemos mucho y somos mucha gente, debemos ser conscientes del impacto que dejamos tras nuestro paso.

Antigua fue abandonada tras sufrir varios terremotos, sobrevivió a su abandono, pero el nuevo reto de esta pequeña ciudad es sobrevivir a las heridas del turismo masivo.

Como llegar a Antigua desde Ciudad de Guatemala

Si llegas a Ciudad de Guatemala de día tienes muchas opciones para llegar a Antigua: colectivos, micros, shuttles y taxis privados.

Si compras SIM en el aeropuerto puedes utilizar la aplicación de Uber, funciona muy bien en Ciudad de Guatemala, pero los precios son más o menos los mismos que los de un taxi.

Si tu vuelo llega más tarde de las 10 de la noche (yo llegué a las 11) no te queda otra que tomar un taxi o un Uber. 

Yo reservé un taxi a través del alojamiento y me costó 250Q (unos 30 €).

A la vuelta busqué un vehículo compartido y me costó 100Q (12 €).

El precio de los colectivos y micros ronda entre los 30 y los 60Q, depende de la hora y del tráfico. 

Conclusión

Vale la pena visitar y alojarte en Antigua, es un lugar más acogedor y seguro que Ciudad de Guatemala y tiene mucho encanto.

Te he contado mi percepción de esta ciudad basada en mi experiencia y en conversaciones que tuve con la gente del lugar, es mi percepción subjetiva de una experiencia de 4 días.

Una ciudad llena de heridas provocadas por los terremotos y el abandono, con un entorno hermoso, limpia y bonita, sembrada de conventos, iglesias y capillas.

También una ciudad ruidosa, con demasiado tráfico y trampas para turistas.

Antigua tiene un aire ausente, una ciudad a merced de los volcanes que lo rodean, uno de ellos activo, y de un turismo que la sobrepasa.

Vive con la sensación de desaparecer en cualquier momento, otra vez.

Es una buena entrada a la realidad convulsa y llena de contradicciones de este pequeño país que te enamora y te desespera a partes iguales.

En el próximo artículo te cuento mi experiencia los 4 días que estuve en el lago Atitlán