Acabo de regresar de los Balcanes (oct. 2025) en un viaje improvisado y lleno de aprendizajes.

Te cuento mi ruta por libre de 20 días por Bosnia y Montenegro, utilizando transporte público, con una pequeña incursión en Croacia.

Preparación del itinerario

Mi idea inicial era recorrer Montenegro, cuando estuve por Albania hace tres años me quedó pendiente y le tenía ganas.

Todo el mundo me decía que Montenegro era precioso.

Así que me puse a buscar vuelos.

Encontré una súper oferta de Ryanair que me llevaba desde Girona a Sarajevo por 60€ incluyendo una maleta en cabina de 55x40x20 y máximo 10 kg de peso.

Y así, sin comerlo ni beberlo, mi viaje iba a empezar en Bosnia.

El vuelo de regreso lo cogí con Vueling desde Tivat, el segundo aeropuerto de Montenegro, en la bahía de Kotor, directo a Barcelona, también con equipaje de cabina por 95€.

Me llevé mi mochila de 30l y tuve más que suficiente.

Así que por 155€ tenía los vuelos y 20 días para perderme por los Balcanes.

Bosnia y Dubrovnik

Ya que mi viaje iba a empezar en Sarajevo decidí recorrer Bosnia, pasar a Croacia para visitar Dubrovnik (algo rápido, Croacia es muy caro) y desde allí tomar un ferry y entrar por mar a Montenegro.

Esas cosas que nos gustan a los viajeros: entrar por aire en Bosnia, por tierra en Croacia y por mar en Montenegro.

Sorprendentemente, el país donde estuve más a gusto fué Bosnia Herzegovina.

Sarajevo me recibió con los brazos abiertos, me sentí muy bien recibida, la gente es amable y bonita, a pesar de las heridas aún abiertas por la guerra.

Visité Sarajevo, Jacje y Mostar (os cuento mi paseo aquí) y me encantó

A pesar como digo de las secuelas de la guerra y de la situación complicada que vive esta zona, repartida entre tres grupos étnicos y religiosos distintos (bosnios, croatas y serbios), con una compleja organización política y social, su gente es de lo más acogedora y amable.

Luego pasé de Mostar a Dubrovnik para encontrarme algo que ya esperaba, una ciudad megaturística y carísima, estresante y hermosa, en la que sólo estuve una noche y salí por patas.

Montenegro

Como tenía planeado, entré a Montenegro por mar, en un ferry vespertino que me llevó de Dubrovnik a Budva, una de las ciudades costeras más turísticas de Montenegro.

Montenegro me vapuleó pero bien.

Es cierto que el pequeño país tiene parajes muy bellos, sus montañas y su Mar Adriático, sus puestas de sol, el lago Skadar y los fiordos de Kotor… pero su gente es, salvo excepciones, de lo más desagradable.

Y no se lo reprocho.

Montenegro se ha montado en el caballo salvaje del turismo sin pensar en las consecuencias, y, sobre todo en las zonas turísticas de costa, como Budva y Kotor, han vendido su patrimonio y su vida tranquila a cambio de hordas de turistas y dinero fácil, pero que, ahora se están dando cuenta, les está costando su identidad y su paz. 

Sí, Montenegro es una pequeña joya engastada en los Balcanes, pero pretende ser otra Croacia y se ha lanzado de una manera voraz y poco planificada a convertirse en un destino turístico de masas.

La gente está quemada, las infraestructuras son en muchos casos insuficientes para absorber tanto turismo (las estaciones de autobuses de Budva y Kotor son un caos, el aeropuerto de Tivat es demasiado pequeño para trabajar como aeropuerto internacional), y eso le quita valor a la experiencia.

Montenegro es un ejemplo claro de lo que no se debe hacer a nivel turístico. 

Ojalá lo hubiese visitado hace unos años, cuando aún era auténtico.

Y aún lo es en zonas menos turísticas como el lago Skadar o Cetinje. Ahí puedes sentir tranquilidad, recibir sonrisas y hablar con su gente.

Te cuento mi experiencia en Montenegro aquí.

Así pues ha sido un viaje muy variado, que me ha hecho sentir y vivir sensaciones muy distintas.

Documentación y fronteras.

Si tu país es miembro de la UE, como es el caso de España, no necesitas ni el pasaporte. Puedes moverte por los tres países con el DNI. Yo así lo hice y no tuve ningún problema. 

De todos modos, no está de más llevar el pasaporte porque lo piden para alguna gestión, como por ejemplo, alquilar un vehículo.

Pasé de Bosnia a Croacia en bus y fué bastante rápido y también fué fluido el pase de Croacia a Montenegro con el ferry.

Quizá en temporada alta pueda haber alguna aglomeración, pero en general bien.

Una curiosidad sobre estos tres países y Serbia: cada uno de ellos tiene frontera con los otros tres, como puedes ver en el mapa. 

Alojamiento

El alojamiento típico de Bosnia, Croacia y Montenegro es el “Sobe”.

La gente alquila habitaciones en su casa para ganar algo de dinero extra. “Sobe” quiere decir “habitación”, y hay varias modalidades:

Habitación en una casa familiar en la que compartes el baño y las zonas comunes con la familia. (Parecido a una Guesthouse)

Habitación en un piso donde alquilan todas las habitaciones a huéspedes y se comparte el baño, cocina y zonas comunes. 

Apartmant: Habitación con una pequeña cocina americana, baño y habitación sólo para tí

En las grandes ciudades también hay hostels donde compartes habitación en literas y zonas comunes.

Y por supuesto hay hoteles como en todas partes.

Como viajo con poco presupuesto, he dormido en Hostels, y “sobe” de todo tipo, incluso he encontrado algún apartmant a buen precio.

El alojamiento es económico en Bosnia. A partir de la segunda semana de septiembre puedes encontrar una habitación para ti sola y baño y cocina compartidos por 17€, un hostel en Sarajevo por 14€. 

En Montenegro es un poco más caro, pero aún así asequible.

Me alojé en un hostel en Budva por 19€ y en Kotor puedes encontrar cama en habitación compartida a partir de 20€.

Las habitaciones privadas ya suben un poco más y los apartamentos raramente bajan de los 35 o 40€ (que no está nada mal si sois 2 personas o más).

En Dubrovnik lo más barato que encontré fué un hostel a 3km del centro, en habitación de 10 camas por 35€. Y era horroroso. Por eso sólo pasé una noche en Croacia.

Al final de mi viaje encontré un apartamento genial en los bajos de la casa de una familia en Tivat que me costó 24€ por noche y tenía de todo, hay que decir que ya era octubre y los precios bajan mucho a final de temporada.

Sólo viajé con reserva del hostel de Sarajevo y fuí encontrando alojamiento por el camino, a veces echando un ojo en Booking, otras preguntando.

Transporte público.

En general  los autobuses son eficientes, puntuales, limpios y bastante nuevos, excepto en las ciudades más turísticas de Montenegro. 

En Bosnia y en Montenegro, aparte de la tarifa del bus debes pagar 1€ (en Bosnia 2 BAM) por acceder a las plataformas y te cobran lo mismo por guardar tu equipaje en la bodega.

Desconozco si en Croacia también funciona así porque entré desde Bosnia y salí con el ferry, pero supongo que debe ser algo parecido.

Si tu equipaje debe ir en la bodega es decisión de los conductores. Yo viajaba con mi mochila de 30l  y a veces me la dejaron pasar y otras me la hicieron poner en la bodega del bus.

Consulta el horario y la frecuencia de los buses por internet, llega con algo de tiempo y compra el billete en la estación. Al fin y al cabo siempre debes ir a las taquillas a pagar el acceso a las plataformas.

Para los horarios utilicé el consabido Rome2rio y uno que usan mucho allí, BusTicket4.me.

En Montenegro hay tren, pero es una línea muy cortita. Lo tomé de Virpazar a Pogrodica, la capital, más que nada por capricho, quería probarlo, y aunque la información es confusa y sólo lo usan los locales, fué una bonita experiencia.

En el caso del transporte interurbano, estuve en pocas ciudades grandes. Utilicé el trolebús y el tranvía en Sarajevo, un bus en Dubrovnik y la Blue Line en la bahía de Kotor.

Moneda, cajeros y pagar con tarjeta.

Tanto en Croacia como en Montenegro se usa en Euro. En Bosnia usan el Marco Bosnio Convertible (BAM) Un Euro son 2 BAM. Aunque aceptan Euros, para pagar los buses y pequeños gastos conviene tener algún BAM.

Recomiendo que llevéis Euros y evitar en lo posible sacar dinero en los cajeros. Tanto en Bosnia como en Montenegro se regalan con las comisiones en los cajeros, pueden ir de 10 a 15€.

En cuanto a pagar con tarjeta: puedes pagar con tarjeta en tiendas y supermercados, pero por ejemplo si te alojas en “sobes”, estos se pagan siempre en efectivo, recuerda que es un ingreso en negro de las familias. 

Idioma

En los tres países se habla el serbocroata, aunque en cada país tienen sus variantes.

La principal diferencia entre los distintos estándares escritos es el alfabeto.

En Croacia y Bosnia Herzegovina habitualmente se emplea el alfabeto latino, mientras que en Serbia y Montenegro tradicionalmente se ha hecho uso del alfabeto cirílico, aunque todas las variantes o dialectos se pueden escribir indistintamente en los dos alfabetos.

Se habla poco inglés, si buscas alguien que hable inglés busca gente joven.

Practica con el Google Translator, te será muy útil.

En la Bahía de Kotor se habla un montenegrino muy cantarín, es serbocroata pero suena a siciliano. No en vano Kotor fué Cattora y formó parte del Imperio Veneciano.

 

Costumbres en común

Vayas donde vayas de los Balcanes, desde bosnia a Albania, te encontrarás con 4 costumbres muy arraigadas:

El café

El café es un ritual. Eso de tomarse un café 10 minutos para ellos es un sacrilegio. Al menos dos veces al día se sientan en su sitio favorito (en casa, frente al mar o en su asiento de toda la vida en el bar del barrio) y se toman un café ritual, y no están menos de 40 ó 50 minutos. El momento del café es sagrado.

 El tabaco

De nada sirven los carteles de prohibido fumar, se fuma en el aeropuerto, en la estación de autobuses, en los restaurantes… Es cierto que no encontré ninguna habitación que oliese a tabaco como me pasó en Turquía, ni en los sutobuses como en Albania, y lo agradezco, pero aparte de eso, se fuma mucho. Sobre todo la gente mayor, la gente joven parece más concienciada.

 La rakija (o el raki)

¡Cuidado con el raki o rakija! Si te invitan a uno y aceptas, ten en cuenta que va ser siempre más de uno, si no estás dispuesta a tomar más de uno, mejor que declines la invitación.

El raki es un licor destilado de ciruelas, uva o lo que tengan, de muy alta graduación. Muchas familias destilan su propio raki, es el vodka de los Balcanes.

Yo aprendí la lección en Albania, recuerda, no tomarás sólo uno, o sea que mejor que huyas del raki (o que te dejes llevar, mejor si al día siguiente no tienes nada que hacer).

La carne

Ser vegetariana viajando por los Balcanes es un reto. Tanto en Bosnia como en Montenegro, Croacia o Albania y Macedonia aman la carne y no entienden cómo alguien puede decidir no comerla.

Se puede viajar por los Balcanes siendo vegetariana, pero no es fácil. Lo mejor es buscar alojamientos con derechoa cocina y hacerte tú la comida.

Si te gusta la carne, vas a disfrutar. Tienes que probar el Cevapi, en Bosnia lo comen con pan de pita y cebolla, en Montenegro la guarnición es más variada. Son rollos finos de carne de res (parecen salchichas pero están huecas por dentro).

No tomo café, ni fumo, no bebo alcohol y soy vegetariana, o sea que para los balcánicos soy de lo más aburrido.

Conclusión

Viajar por los Balcanes es una aventura. Estás a apenas 2 o 3 horas de vuelo de casa pero sus costumbres, su manera de vivir y de entender el mundo es completamente distinta.

La influencia de otras civilizaciones le da una diversidad y un colorido que en el resto de Europa no tenemos. 

Son países seguros, hay que tener cuidado en las zonas más turísticas donde puede haber oportunistas (en la «old town» de Kotor tiraron un par de veces de mi riñonera) pero en general es tranquilo y seguro viajar por la zona.

Y, excepto Croacia, son más baratos que la mayoría de países europeos. Te  recomiendo los Balcanes si quieres vivir una experiencia diversa y llena de aprendizajes, cerca de casa y a buen precio.

Otras entradas de este viaje en el blog:

Bosnia Herzegovina, entre belleza y dolor

Montenegro me pone a prueba