Debo decir que este viaje por Montenegro me puso a prueba en más de una ocasión. Aunque no me arrepiento de haberlo hecho, no es, de lejos, uno de mis países favoritos de los Balcanes.

Budva

Llegué a Budva con el ferry desde Dubrovnik. Eran las 8 de la tarde y ya había anochecido, o sea que no pude ver mucho desde el barco, aparte de las luces de la ciudad.

Alojamiento

Me puse de camino a mi alojamiento, el Newborn Hostel.

Fue el alojamiento más barato que encontré. 

Me costó 17€ por noche en habitación compartida. Bien ubicado cerca de todo.

El dueño, Volkan, es turco, muy simpático y agradable. 

Tuvo la bondad de ponerme en una habitación de 2 literas a mí sola porque en la habitación que me tocaba sólo había chicos y pensó que estaría más a gusto. Un detalle.

Stari Grad, el casco antiguo de Budva

Por la mañana recorrí el casco histórico, muy agradable y con una muralla asequible (5€). 

Te recomiendo que te pierdas por sus calles, es bonito y está muy bien conservado.

Me quedé a comer allí, encontré un sitio donde tenían una lasaña vegetariana deliciosa que me puso las pilas. Se llama  Royal Garden Juice Bar. Precios asequibles, el sitio es bonito y tranquilo, zumos de frutas y platos vegetarianos. Servicio lento.

Después de comer salí por la puerta sur de la ciudad vieja que lleva directamente a la playa Ricardova Glava, llena de restaurantes y con unas bonitas vistas de la ciudadela. 

Sendero de Mogren y la bailarina

Siguiendo la costa hay un sendero bajo un acantilado, un paseo muy agradable. En ese camino te encuentras con la estatua de la bailarina, uno de los sitios más fotografiados y emblemáticos de Budva.

Aunque hay muchas historias alrededor de dicha estatua, lo cierto es que fué una adolescente que se ahogó en esta parte de la ciudad y sus padres, una familia adinerada, erigieron la estatua para recordarla. 

La foto de la bailarina con el Stari Grad de Budva de fondo es bonita e icónica.

Playas Mogren

Siguiendo el sendero llegarás a la playa Mogren 1. Es una playa bonita pero la arena está llena de tumbonas y sombrillas de pago, apenas hay unos metros de playa libre.

Si sigues por el sendero llegarás a la playa Mogren 2, que también tiene restaurantes y tumbonas, pero al final de la playa hay una zona grande con pinos muy agradable para darse un bañito.

Allí me paré y me dí un chapuzón, aunque el día estaba algo nublado y fresquito, pero la caminata bien valía un baño.

Después de las Mogren, a unos 4 km hay otra playa llamada Jaz de la que me hablaron muy bien, pero está a 6 km de Budva y hay que ir en coche, no hay sendero.

Vida social

Lo cierto es que Budva me sorprendió gratamente, es una bonita ciudad para pasar un día, fué una jornada agradable que acabó en el patio del hostel hablando hasta las tantas con un viajero chino y un neozelandés. 

De esas conversaciones de “arreglar el mundo”, de viajes, de compartir información, con unos creps y unas cervecitas, compartiendo momentos mágicos con gente a la que nunca volverás a ver. 

La estación de autobuses de Budva

En ese momento no lo sabía, pero hay dos terminales de buses que son un completo caos en Montenegro: Budva y Kotor.

Ambas terminales no están preparadas para la cantidad de turistas que demandan sus servicios.

Son demasiado pequeñas, no hay personal y, de hecho, no hay suficientes autobuses.

Todos los autobuses son de pequeñas empresas privadas, no hay ninguna coordinación ni organización, no hay suficientes andenes en la estación y nadie sabe cuando llegan los buses.

Cuando llega un bus se pone en el primer andén que está libre y los viajeros se acercan en tropel para saber adónde va. 

Incluso si se dirige a donde quieres ir, puede que tu billete sea de otra compañía y ese no sea tu bus, o sea que no queda otra que mostrar el billete y el conductor te dirá si es tu bus o no.

Los autobuses acumulan horas de retraso, mi bus no llegó hasta una hora más tarde de lo previsto.

Llegar a Virpazar

Quería visitar la parte montenegrina del lago Skodra, hace tres años estuve en la parte albanesa.

No hay autobús directo de Budva a Virpazar, tuve que hacer transbordo en la ciudad costera de Sutomore

Ya en Sutomore, tuve que esperar en una marquesina inútil (nos daba el sol de lleno) al lado de la autovía durante dos horas a que llegase un bus que fuera a Virpazar.

Suspiré aliviada cuando llegó el bus, no las tenía todas conmigo.

En aquel momento pensé que el tema de los buses iba a ser un reto en Montenegro, pero lo cierto es que los siguientes trayectos fueron plácidos y puntuales, y evité la terminal de Kotor, pero eso lo cuento más adelante.

Virpazar 

Así fue como, después de 5 horas (cuando en coche llegas en 40 minutos), llegué a Virpazar a orillas del lago Skodra (o Shkoder en Albania).

El lago Skoder es uno de los más grandes de Europa y hace de frontera natural entre Albania y Montenegro.

El lago contiene una amplia biodiversidad, especialmente de aves, con más de 270 especies localizadas.

Virpazar es un pueblo pequeño y pintoresco, que no está directamente a orillas del lago, sino a orillas de un canal que lleva al lago.

Por ese canal navegan los barcos que hacen excursiones por el lago.

Y es que las orillas, en su gran mayoría, son marismas y manglares, llenas de vegetación y fauna, sobre todo aves.

Alojamiento

Si tienes coche hay algunos alojamientos cerca del pueblo, a varios kilómetros, tipo bungalows y campings que están muy bien de precio.

Yo preferí alojarme en el pueblo, aunque fuese más caro.

Encontré una habitación preciosa y confortable por 35€ la noche.

Sí, me gasté 70€ en alojamiento en Virpazar, y encima no tenía cocina, o sea que súmale restaurantes.

Me alojé en la Guesthouse Vukasevic, una casita en la plaza del pueblo donde vivía una agradable familia y alquilaban las habitaciones de la primera planta.

La habitación era amplia y agradable, con balcón, con hervidor de agua y nevera, o sea que, aunque no pudiese cocinar, desayuné y cené cosas que compré en el súper esos dos días.

Caminando hasta Godinje

Al día siguiente fui andando al pueblo de Godinje, a 5 km de Virpazar, bordeando el lago.

Es una caminata bonita y agradable. aunque no queda otra que caminar al lado de la carretera.

He constatado dos cosas de los montenegrinos:

  • No les gusta nada caminar. Si no se puede ir en coche no se va. Sólo caminan los de fuera.
  • Son muy sucios. A pesar de ser un parque natural, está lleno de basura en los lados de la pequeña carretera: colchones, electrodomésticos, muebles… Duele verlo.

Llegué a Godinje y no encontré nada abierto. De hecho es una aldea muy pequeña, con cuatro casas y un par de bares, pero al ser domingo y final de temporada estaban cerrados.

La caminata fué muy agradable, llegué de vuelta a Virpazar a la hora de comer, me comí unos espaguetis en el pueblo y decidí que tomaría uno de los barquitos que hacen excursiones por el lago.

Paseo en barco por el lago al atardecer.

El paseo por el lago me costó 15€ y duró 3 horas

Éramos 9 personas, tres parejas, dos chicas francesas y yo.

Durante el trayecto te ofrecen vino de la zona. Yo tomé medio vasito de vino blanco, estaba bueno.

Vimos pájaros, lotos, escuchamos historias del barquero, nos reímos, me hice amiga de una pareja rusa muy simpática… una bonita tarde.

Llegar a Cetinje

Llegar desde el pueblo a la estación de tren de Virpazar es toda una aventura.

Tienes que caminar entre la carretera y la vía del tren, no hay arcén, o sea que vas tan rápido como puedes.

La estación me transportó a 40 años atrás. a esas estaciones pequeñas, con una campana y dos bancos.

Fuí a las oficinas a sacar el billete a Podgorica, había una oficina con 4 personas dentro que me dijeron que el billete se tomaba en el tren, que los horarios estaban colgados fuera y siguieron con su charla. Muy montenegrinos.

Me senté a esperar, sin saber cuándo ni por donde llegaría el tren. Pero llegó puntual a las 8:30. Entonces salió una mujer de la oficina y nos indicó que debíamos cruzar a la otra vía y subir al tren hacia Podgorica. 

El trayecto hasta la capital es de menos de una hora. El tren era antiguo pero estaba muy limpio y me costó 2€. Me encantan los trenes y no me quería perder la experiencia. Caprichos de viajera.

En Podgorica fuí a la estación de autobuses que estaba allí mismo, a 50m. Fuí directamente a sacar el billete a las taquillas, sin mirar horarios ni nada, compré el billete y la señora me dijo: Peron 6 (peron es andén), in 5 minutes.

¡No me lo podía creer! Estaba mentalizada para esperar unas horas, y mi autobús ya estaba en el andén. ¡Qué felicidad!

Montenegro es pura montaña, o sea que el trayecto hasta Cetinje está lleno de curvas. Las carreteras son estrechas pero están bien asfaltadas y señalizadas, y pasas por túneles muy largos, algunos de 2km o más.

Cetinje

Llegué a Cetinje a eso de las 11 de la mañana, el cielo parecía plomo, se estaba gestando una buena tormenta, así que me apresuré en llegar a mi hostel lo antes posible.

Primer alojamiento

La primera noche me alojé en el Hostel Holiday Cetinje, un poco alejado del centro y muy básico, pero costaba 15€ la habitación compartida y había gastado mucho en Virpazar.

El señor del hostel fue muy amable, me puso en una habitación doble porque era la única huésped.

Y además me ofreció la lavadora sin coste, o sea que aproveché para lavar ropa, cosa nada fácil en Montenegro. 

Pocos alojamientos ofrecen lavadora y las lavanderías de autoservicio son raras en el país, o sea que toca lavar ropa a mano y aprovechar cuando tienes la oportunidad de usar una lavadora.

Puse la lavadora, la tendí dentro  (total, estaba sola) y me fuí a comer.

El hostel tiene cocina pero estaba pringosa. Todo estaba pegajoso y no me apeteció cocinar ahí.

Encontré un restaurante y comí un platazo vegetariano delicioso por muy poco dinero. Cetinje es mucho más barato que las ciudades turísticas de Montenegro.

Luego busqué un súper para comprar algo de fruta y té para cenar y entonces se abrieron los cielos.

Llovió mucho y hacía frío, regresé al hostel y le pedí al señor un radiador para la habitación (así de paso secaría la ropa) y me lo proporcionó sin problemas.

Ya digo, el hostel no está mal, pero estaba sucio (tampoco me duché, había una bañera sin cortina y estaba mugrienta).

Una tarde lluviosa en un hostel sucio y vacío no es el mejor plan. Decidí que al día siguiente me cambiaría de sitio.

Segundo alojamiento 

Al día siguiente me fuí al centro con la mochila y encontré un apartamento monísimo en pleno centro por 25€.

Dejé mis cosas en el apartamento que estaba a pie de calle, y salí a explorar. 

Hacía un día tibio y soleado. Fuí a visitar la parte antigua, a pasear por la zona de los casoplones de estilo austrohúngaro de los señores de la ciudad cuando ésta era la capital del país, visité el monasterio ortodoxo y me pasee por sus jardines.

Aproveché para comprar una SIM de datos para 5 días (10€) y provisiones para cocinarme comida rica en mi casita.

No hay mucho que ver en Cetinje, más que nada se trata de sentarse en el paseo y ver la gente pasar, gente normal, montenegrinos, haciendo su vida cotidiana, ver salir los niños del colegio, sin turistas ni aspavientos. Un descanso de las ciudades turísticas.

Tener un espacio para ti en una ciudad no turística es poner los pies en el suelo y sentirte parte de la vida del lugar. En Montenegro no lo había conseguido hasta llegar a Cetinje.

Kotor

Al día siguiente tomé el bus hacia Kotor, sin problemas, y con total puntualidad.

El autobús paró en Budva y pude volver a ver el caos de la terminal, esta vez desde la ventanilla.

Alojamiento

Justo cuando llegamos a Kotor se puso a llover. Para llegar a mi alojamiento, atravesé toda la ciudad vieja, entrando por la puerta sur y saliendo por la norte.

Me alojé en el Kotor Hostelito en habitación compartida a 20€ la noche.

El hostel está muy cerca de la puerta norte, fuera de la ciudad vieja.

Es un alojamiento sencillo, con cocina completamente equipada, aunque un poco oscuro. No sé porque todo se me hizo oscuro en Kotor.

Primeras impresiones de Kotor

Kotor está al final de un fiordo, justo donde las paredes montañosas se estrechan, y se me hizo un poco claustrofóbico.

De haberlo sabido me hubiera alojado en Dobrota, que es el siguiente pueblo siguiendo la bahía. Es más abierto, tranquilo y agradable, con bonitas playas.

Old Town de Kotor

De todas las ciudades antiguas que visité en este viaje, fué la que menos me gustó.

Y no porque no sea bonita, que lo es, sino porque es la más turistificada de todas. 

Ningún lugareño, o bien pocos, vive en la ciudad vieja. 

Todo son alojamientos turísticos, restaurantes, bares y tiendas de souvenirs.

Es un parque temático creado para los miles de turistas que llegan en los cruceros, se paran unas horas y saturan las calles con sus carteras llenas de dinero.

Y eso que yo llegué en temporada baja (primeros días de octubre) y sólo llegaban dos cruceros al día, en pleno verano llegan hasta 5 cruceros diarios, 5.000 turistas de golpe en un pueblo de 23.000 habitantes.

La bahía (o boka) de Kotor es muy grande y hay muchos núcleos de población. 

Es mejor quedarse en alguno de los pueblos cercanos y no en Kotor, porque es un agobio, sobre todo en verano.

Si quieres visitar la old town te recomiendo que vayas a primera hora de la mañana o a cenar, cuando los cruceristas ya han abandonado la ciudad.

En todo caso, la comida es cara y no muy buena en la ciudad vieja.

Te recomiendo el Resto bar Taraca que está fuera del recinto, muy cerca de la puerta norte. Tiene una terraza que va a dar al río, es muy agradable, la comida es muy rica, tiene varios platos vegetarianos y los precios son moderados.

Subir a la fortaleza de San Juan

El segundo día de mi estada en Kotor subí a la fortaleza de San Juan.

Vale la pena el esfuerzo (1.300 escalones) las vistas son espectaculares.

Es mejor subir a primera hora de la mañana porque si no se llena de gente. Además, si llegas a la entrada antes de las 8 de la mañana no tendrás que pagar los 15€ que cuesta la entrada, que es lo que hice yo.

Tómatelo con calma, lleva agua y algún snack (frutos secos, fruta, chocolate) para reponer fuerzas.

Descansa cuando llegues a la ermita ortodoxa de nuestra Salud, siéntate y contempla el paisaje, come algo y bebe agua. Desde esta iglesia hasta la cima te queda sólo media hora para llegar arriba.

Realmente las vistas merecen el esfuerzo.

Caminar por la orilla de la bahía

Otras actividades típicas de Kotor son tomar el teleférico que al parecer tiene unas vistas increíbles, o hacer una excursión en barquito para ver Perast, Nuestra Señora de las Rocas y otros lugares típicos.

Pero hacía mucho viento y cerraron el teleférico, y la excursión en barco es muy turística, o sea que ese día decidí caminar por la orilla de la bahía.

Es un paseo agradable y gratis, hay un camino asfaltado resiguiendo la costa y puedes caminar hasta que te canses, La bahía se va abriendo y los paisajes son muy bonitos. 

Además hay playas, si tienes calor te pegas un baño y sigues caminando.

Llegué hasta dos pueblos más pasado Dobrota y fué un buen día, algo ventoso pero soleado.

Si sigues caminando, a unos 10km de Kotor está el famoso pueblo de Perast, pero es una buena caminata. Aunque también puedes ir con el Blue Bus.

La Blue line

Este autobús “interurbano” fue un gran hallazgo.

Los turistas lo usan poco porque no tiene un horario fijo, y sólo hay una parada señalizada para ir en dirección a Tivat, pero también va en dirección a Perast.

Si vas caminando desde Kotor hacia Dobrota verás un supermercado Voli. Justo fuera del supermercado para la Blue Line en dirección a Perast, y sólo cuesta 2€.

Aunque no tiene un horario fijo, pasa cada hora de lunes a viernes y cada dos horas los fines de semana.

El autobús es blanco con unas líneas azules y se lee «Blue Line» con letras azules en los costados.

Yo lo tomé para ir a Tivat y ahorrarme pasar por la terminal de buses de Kotor, que es un caos y además es cara. Pagas 2 € por entrar a los andenes, 1€ por el equipaje y 8€ para ir a Tivat por la carretera principal.

La Blue Line cuesta 2€ y tienes un trayecto pintoresco bordeando la bahía, con alguna parada porque hay zonas en las que sólo cabe un vehículo por el camino asfaltado y circulan vehículos en las dos direcciones… una experiencia muy divertida.

Desde luego tarda mucho más, pero desde el bus ves todos los puntos turísticos que te muestran en una excursión en barco pagando 40€. 

Recomiendo mucho echarle paciencia y tomar el Blue Bus.

El que va en dirección a Tivat se coge en el paseo.

Frente a la puerta Oeste de la Old Town hay un gran parking, si caminas hacia la izquierda, tras el parking hay una parada de Taxis y después la marquesina del bus.

Yo lo cogí un domingo, sabiendo que la frecuencia es menor, y tuve la suerte de esperar apenas 20 minutos.

Tivat

Estuve muy a gusto en Tivat. Alquilé un apartamento por 25€ que tenía de todo y era grande.

Además el anfitrión se ofreció llevarme al aeropuerto por 5€. Cuidado con los taxis desde y hacia el aeropuerto, son unos ladrones que te cobran 40€ por llevarte 3km.

Tivat está en una parte ancha de la Bahía, es luminosa y abierta, aunque no deja de ser una ciudad turística de playa, me sentó muy bien después de la estrechez de Kotor.

Pasear por el puerto y ver la puesta de sol es un gustazo.

El aeropuerto de Tivat

Al aeropuerto de Tivat le pasa lo mismo que a las terminales de autobús de Kotor y Budva.

No está hecho para absorber tanta gente, es un pequeño aeropuerto local al que han ascendido a aeropuerto internacional y no está preparado para ese reto.

Te recomiendo que llegues con tiempo y que le eches paciencia. Hay gente que incluso prefiere tomar un taxi a Podgorica y coger el vuelo desde allí para evitar pasar por este aeropuerto caótico.

Y quizá es una buena idea sobre todo si viajas con niños o lo haces en pleno verano.

El aeropuerto es pequeño, no hay asientos suficientes, hace calor, acabamos hacinados centenares de personas en una sala de embarque diminuta, hubo desmayos, lágrimas y ataques de nervios, y eso que no era temporada alta.

Conclusión

Montenegro es un país pequeño  y  muy hermoso, pero te pone a prueba.

Su gente no es la más simpática y agradable del mundo, en general son muy fríos y distantes (al contrario que en Bosnia) y en Kotor pueden llegar a ser desagradables y groseros, y lo entiendo, para ellos los turistas son una invasión.

Me gustó Budva, es lo que es, una ciudad turística de playa. 

Me encantó visitar el lago Skodra y respirar en Cetinje observando a los lugareños en su salsa.

La bahía de Kotor es una preciosidad, pero el pueblo de Kotor me pareció sobreexplotado y agónico.

Espero que en los próximos años los montenegrinos regulen ese turismo desmedido, amplíen las terminales de bus y el aeropuerto de Tivat o limiten el turismo a las infraestructuras que tienen.

Porque el turismo a toda costa acaba con la identidad y la cultura del lugar.

Desgraciadamente este fenómeno está sucediendo en muchas partes del mundo, somos mucha gente y nos movemos mucho, y soy consciente como viajera de que soy parte del problema, pero haré lo posible por ser también parte de la solución. 

Si quieres leer más sobre mi viaje a los Balcanes:

Bosnia y Montenegro: ruta por libre 20 días

Bosnia Herzegovina, entre belleza y dolor